La comisaria explicó en una declaración que estos altos niveles de almacenamiento "son el resultado de nuestra exitosa diversificación del suministro de energía, los esfuerzos de los ciudadanos y las empresas para reducir la demanda de gas y nuestras inversiones en energía renovable".
No obstante y pese a la buena gestión que la UE ha hecho en la crisis energética, Simson advirtió de que "no hay lugar para la complacencia" y apuntó a "seguir apoyando a los ciudadanos, a la industria y a nuestros amigos ucranianos".
Este último ha sido el segundo invierno transcurrido desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia y, según Bruselas, pese a los muchos temores los Veintisiete han logrado salir "más fuertes que antes, con mayor seguridad y solidaridad energéticas y una combinación energética más limpia".
"El alto nivel de almacenamiento de gas en Europa significa que los mercados son cada vez más estables, los precios han vuelto a los niveles de antes de la guerra y Europa puede empezar a abastecerse con confianza para la temporada de calefacción del próximo invierno", indicó la comisaria.
Para Bruselas sigue siendo prioritario "garantizar la seguridad energética y la competitividad de Europa, reducir los precios y avanzar en la transición a la energía limpia".
En respuesta a guerra en Ucrania, la Comisión Europea propuso el Plan REPowerEU en marzo de 2022, para poner fin a la dependencia de Europa de los combustibles fósiles rusos.
La proporción de las importaciones europeas de gas ruso cayó del 45 % en 2021 al 24 % en 2022, y al 15 % en 2023.
En ese tiempo, los europeos han reducido su demanda de gas en casi un 20 %.
