Según informaron este jueves ambas agencias europeas de coordinación, con sede en La Haya, la operación logró desmantelar numerosos droppers (troyanos usados instalar malware en un ordenador), incluidos los conocidos como IcedID, SystemBC, Pikabot, Smokeloader y Bumblebee, lo que llevó también al cierre de más de 100 servidores en todo el mundo.
El operativo, bautizado “Operación Endgame”, tuvo lugar entre el 27 y el 29 de mayo, y todas las acciones se centraron en interrumpir los servicios criminales mediante “la detención de objetivos de alto valor, el desmantelamiento de infraestructuras criminales y la congelación de ganancias ilícitas”.
