Seis de los detenidos son trabajadores de la oficina que dirige el alto comisionado, arrestados por la fuerza por las autoridades de facto en las ciudades yemeníes de Sanaa, Hudaydah y Hajjah.
La fuente oficial también recordó que, desde su arresto, los trabajadores han permanecido incomunicados, por lo que la ONU tampoco ha podido acceder a ellos ni recibir confirmación individual de su detención.
"Los ataques contra trabajadores humanitarios y de derechos humanos deben cesar", afirmó el alto comisionado en una declaración emitida por su oficina en Ginebra.
También pidió redoblar los esfuerzos "para atender las necesidades de los 18,2 millones de personas en Yemen que actualmente necesitan ayuda humanitaria y protección, necesidades que nuestros colegas detenidos estaban satisfaciendo".
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El alto comisionado también condenó los vídeos grabados y difundidos esta semana por los captores en los que algunos de los trabajadores detenidos son obligados a realizar "declaraciones forzadas y bajo coacción", las cuales, aseguró, son "totalmente inaceptables y violan sus derechos humanos".
