MSF forzada a suspender actividades en un hospital en Jartum en zona controlada por FAR

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El Cairo, 10 jul (EFE).- La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció este miércoles que se ha visto obligada a suspender sus actividades en el Hospital Turco de Jartum, de los pocos centros médicos abiertos en la capital desde el inicio de la guerra en abril de 2023, por las amenazas de muerte y acoso contra su personal.

"Tras más de un año de incidentes violentos tanto dentro como fuera del Hospital Turco de Jartum, apoyado por Médicos Sin Fronteras, incluidas amenazas de muerte contra el personal de MSF, la organización ha tomado la decisión de evacuar a su equipo del hospital. Es una decisión muy meditada", dijo la ONG en un comunicado.

Afirmó que "ya no es posible seguir prestando este tipo de asistencia" pese a que durante casi 14 meses habían logrado "proporcionar tratamiento vital de forma continuada en el centro, a pesar de las numerosas obstrucciones, a menudo deliberadas, de las partes enfrentadas", en referencia al Ejército sudanés y al grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

“La situación en el Hospital Turco, situado en una zona controlada por las Fuerzas de Apoyo Rápido, se ha vuelto insostenible. En los últimos 12 meses se han producido múltiples incidentes violentos dentro y fuera de las instalaciones, y la vida de nuestro personal se ha visto amenazada en repetidas ocasiones”, indicó en la nota la responsable de la respuesta de emergencia de MSF en Sudán, Claire Nicolet.

Concretamente, relató que los pasados 17 y 18 de junio, "decenas de combatientes heridos", sin decir a qué bando pertenecían, "fueron llevados al Hospital Turco, y el equipo de MSF fue despertado agresivamente mientras se disparaban kalasnikovs contra sus habitaciones".

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"Este tipo de violencia contra nuestro personal es inaceptable. Las partes beligerantes deben proteger y respetar los hospitales y centros de salud como santuarios para los enfermos y heridos, donde el personal sanitario puede prestar asistencia médica con seguridad. No pueden poner en peligro sus vidas mientras intentan salvar las de otras personas”, señaló Nicolet.

En el último año, el personal de MSF que trabaja en el Hospital Turco ha sufrido acoso frecuente tanto dentro de las instalaciones como en la calle al ir y volver del trabajo, y muchos han sido amenazados con ser detenidos.

De hecho, a principios de junio, dos hombres armados detuvieron a un empleado de MSF dentro del hospital, lo llevaron a un lugar desconocido y le propinaron una fuerte paliza, según la ONG.

“El equipo está física y mentalmente agotado. Debido al bloqueo impuesto por las autoridades sudanesas desde septiembre -que prohíbe el transporte de suministros médicos y personal humanitario a las zonas controladas por FAR-, el equipo del Hospital Turco lleva 10 meses trabajando sin descanso”, explicó Nicolet.

“El bloqueo significa que no nos ha sido posible llevar un nuevo equipo para sustituirlos, y han estado trabajando incansablemente para mantener el hospital abierto bajo una intensa presión”, apuntó.

Desde el comienzo de la guerra, el Hospital Turco ha sido una parte crucial del sistema de salud, atendiendo a pacientes no sólo de Jartum, sino también de lugares tan lejanos como Wad Madani, en el estado de Al Yazira donde MSF también se vio obligada a suspender sus operaciones en mayo de 2024 debido a los repetidos incidentes de seguridad.

Según diferentes estimaciones, la guerra en Sudán ha dejado entre 30.000 y 150.000 muertos y ha provocado el desplazamiento de más de diez millones de personas, lo que convierte al país africano en el escenario de la peor crisis de desplazamiento del mundo.