“Excelente reunión hoy con Mélanie Joly. La asociación UE-Canadá es sólida, dinámica y está hecha para durar”, aseguró Kallas en un mensaje difundido a través de redes sociales.
La política estonia indicó que, durante una visita de Joly a Bruselas, debatieron cómo impulsar el apoyo a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia, así como “oportunidades para reforzar nuestra cooperación en materia de seguridad y defensa”.
Por su parte, Joly dijo también en redes sociales que intercambió con Kallas “puntos de vista sobre cuestiones globales, incluida Ucrania”, y que debatieron “las oportunidades de una cooperación más estrecha entre Canadá y la UE”.
Joly permanecerá en Europa hasta el 18 de febrero y visitará, además de Bélgica, Francia y Alemania para atender la Conferencia de París sobre Siria y la Conferencia de Seguridad de Múnich, que tuvo lugar este fin de semana.
Está previsto igualmente que mañana se reúna con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas.
Entre los temas que Joly tratará con sus socios europeos están la guerra en Ucrania, la situación en Oriente Medio y Haití, la protección del Ártico y la promoción del tratado de libre comercio entre Canadá y la UE, conocido como CETA, de acuerdo a un comunicado del Ministerio de Exteriores canadiense.
La gira europea de Joly se inicia un día después de que el primer ministro, Justin Trudeau, regresase de Europa tras participar en una reunión sobre inteligencia artificial organizada por Francia y una reunión de líderes de Canadá y las instituciones de la UE.
La intensa actividad diplomática de Canadá con Europa se produce en medio de las crecientes tensiones con Estados Unidos desde la llegada a la presidencia de Donald Trump.
Trump ha impuesto aranceles del 25 % a Canadá, que están suspendidos hasta el 4 de marzo, y ha amenazado con anexionar el país utilizando la "fuerza económica" de Estados Unidos.
Canadá, que envía a EE.UU. casi el 70 % de sus exportaciones, ha reaccionado a las amenazas intentando subrayar a la Administración de Trump los efectos negativos de una posible guerra comercial entre los dos socios.
Pero el Gobierno canadiense también ha expresado su voluntad de reducir su dependencia de Estados Unidos y aprovechar más el acuerdo de libre comercio que tiene con Europa.
