Estos atentados "suelen ser perpetrados por jóvenes, a menudo adolescentes, sin vínculos formales con las organizaciones terroristas" que se han radicalizado a través de las redes sociales, según se sostiene en el documento, titulado 'Índice Global sobre Terrorismo 2025'.
Éstos construyen "ideologías personales que a menudo mezclan puntos de vista contradictorios", influenciados por el acceso a foros marginales, entornos de juego, aplicaciones de mensajería cifrada y el acceso a la web oscura.
Esto hace que los ataques sean difíciles de rastrear para las agencias de inteligencia, según el análisis, que apunta a los algoritmos de las redes sociales como multiplicadores de los sesgos, "empujando a los jóvenes desafectos hacia contenidos más radicalizados".
En Europa, donde los atentados terroristas se duplicaron con respecto a 2023 y alcanzaron los 67 -incluidos los reivindicados por el Estado Islámico (EI)-, una de cada cinco personas detenidas por terrorismo está considerada legalmente como menor.
El empeoramiento de la situación fue especialmente palpable en Alemania, que en los últimos tres meses ha registrado hasta tres atropellos masivos, y que ascendió hasta el puesto 17 del índice.
En total hay siete países occidentales clasificados entre los 50 países más afectados por el terrorismo, entre los que también se encuentran Suecia, Australia, Finlandia, Dinamarca, Países Bajos y Suiza.
Mientras tanto, en Estados Unidos, los delitos de odio antisemitas e islamófobos aumentaron "drásticamente" tras el inicio de la guerra de Gaza, y los incidentes registrados por el FBI contra la comunidad judía aumentaron un 270 % en sólo dos meses.
En Europa y Australia se observaron pautas similares, y a lo largo del año se registraron ataques contra sinagogas.
