"Muchos de los 98 fueron golpeados por la Policía durante su arresto, principalmente en el lugar del arresto, y vamos a llevar el asunto ante el tribunal en nuestra comparecencia la próxima semana", declaró a EFE Doug Coltart, abogado de los detenidos y miembro de la asociación.
"También hay informes de que algunas personas fueron torturadas por la Policía", aseguró Coltart.
El portavoz de la Policía, Paul Nyathi, afirmó que las fuerzas de seguridad habían reaccionado ante los manifestantes que atacaban con piedras a los agentes.
"Arrestamos a quienes estaban actuando con violencia contra la Policía y, si los abogados presentan alguna queja, lo investigaremos para averiguar qué sucedió", dijo a EFE Nyathi.
Los 98 activistas se encuentran actualmente bajo custodia policial a la espera de su comparecencia ante un tribunal para solicitar la libertad bajo fianza el próximo 15 de abril.
Los arrestados ya comparecieron este martes ante el Tribunal de Magistrados de Harare.
El lunes, la Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para reprimir las protestas antigubernamentales en Harare, donde muchos negocios, oficinas y escuelas permanecieron cerrados, como en otras ciudades del país.
Las protestas habían sido convocadas por Blessed Geza, un veterano de la guerra de independencia del país y exdirigente del gobernante Partido Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF).
Geza había llamado a la población a apoyar las manifestaciones masivas en todo el país para exigir la dimisión del presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, aunque los ciudadanos no salieron a las calles en masa y muchos decidieron quedarse en casa.
Geza, quien está escondido y es buscado por la Policía por incitar a la violencia y socavar la autoridad del presidente, acusa a Mnangagwa de promover la corrupción y el nepotismo y de no lograr reactivar la debilitada economía nacional.
El veterano de guerra tiene vínculos con una facción del partido gubernamental alineada con el vicepresidente de Zimbabue, Constantino Chiwenga, considerado como un posible sucesor de Mnangagwa, cuyo segundo mandato vence en 2028.
Sin embargo, la ZANU-PF aprobó en octubre pasado una polémica resolución para enmendar la Constitución que podría extender el mandato del presidente dos años, hasta 2030, aunque no concretó la manera de ejecutar esa modificación.
Mnangagwa, de 82 años, llegó al poder en 2017 tras el golpe militar que derrocó al ya fallecido Robert Mugabe, quien había ocupado la Presidencia desde 1987.
