"Como dije del Aeropuerto de Beirut, el puerto de Beirut también está controlado con puño de hierro. No puedo garantizar que a veces no haya violaciones, pero no del calibre que escuchamos ayer", afirmó el titular en rueda de prensa durante una visita a las instalaciones portuarias.
Los canales saudíes Al Hadath y Al Arabiya informaron de que Hizbulá estaría tratando de introducir armas al Líbano a través del puerto capitalino, después de que las autoridades reforzaran la seguridad en el aeródromo y de que el grupo político y armado chií haya perdido sus vías tradicionales de abastecimiento a través de Siria con la caída de su aliado Bachar al Asad en diciembre.
Los medios, que citan a una fuente de seguridad occidental, indicaron que la formación chií opera "libremente" en estas instalaciones gracias a una red de colaboradores infiltrados en los sistemas de aduanas y de control general, supuestamente dirigidos por el alto mando de Hizbulá Wafiq Safa.
Rasamni recordó que el puerto beirutí es una infraestructura de suma importancia, responsable del 80 % de los ingresos aduaneros del Líbano, y denunció que acusaciones como las vertidas el martes ponen en tela de juicio el buen manejo de sus operaciones.
"No permitiremos que nadie lance este tipo de asunciones (...) Hablamos con las agencias de seguridad y el resto de la gente, tenía que saber si las noticias que aparecieron ayer son verdad y que me diesen pruebas", indicó el ministro de Transporte y Obras Públicas en su comparecencia.
"Pero para mí estuvo claro, porque nadie se dirigió a mi, ni Aduanas ni la Seguridad General ni la Inteligencia militar ni la Administración del puerto de Beirut. Digo ahora públicamente que si hay algo, nos den alguna prueba con la que podamos investigar", zanjó.
Además, para ayudar a disipar cualquier duda, el titular anunció que ha ordenado un refuerzo de la seguridad en los puertos del país.
