"Las fuerzas israelíes cometieron violaciones de la ley humanitaria internacional en el Líbano, incluyendo ataques directos contra civiles y objetivos civiles, ataques indiscriminados y ataques desproporcionados, que probablemente constituyeron crímenes de guerra", dijo la organización en su informe anual mundial.
El Estado judío destruyó o dañó de forma significativa más de una veintena de localidades libanesas en las semanas siguientes al inicio de su invasión al sur del país vecino el 1 de octubre de 2024.
En todas ellas, las tropas ocupantes arrasaron edificios civiles con excavadoras o explosiones controladas, incluidos templos y cementerios, por lo que AI concluyó que dejaron "intencionadamente un sendero de destrucción según se movieron por el Líbano, a veces arrasando aldeas enteras".
En cuanto a la campaña aérea que llevaron a cabo en paralelo, la ONG consideró que las órdenes de evacuación emitidas por el Ejército israelí para la población libanesa con anterioridad a los bombardeos fueron "inadecuadas y en algunos casos engañosas", mientras que en otros no hubo aviso de ningún tipo.
En concreto, el informe destaca cuatro bombardeos específicos perpetrados entre el 29 de septiembre y el 21 de octubre contra edificios residenciales en tres áreas del Líbano, y uno contra el Ayuntamiento de Nabatieh (sur), alertando de que se trató de acciones cometidas "ilegalmente".
"El Ejército israelí no emitió avisos de evacuación antes de estos bombardeos, que mataron a al menos 49 civiles, incluidas familias enteras, y que probablemente constituyeron crímenes de guerra", sentenció Amnistía.
Por otro lado, recordó que durante el conflicto Israel perpetró decenas de ataques contra instalaciones sanitarias y ambulancias en el país vecino, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó la muerte de 226 trabajadores del sector y pacientes médicos en apenas seis semanas.
AI, que investigó cuatro de estos bombardeos, no encontró pruebas de que estos lugares estuviesen siendo utilizados con fines militares cuando fueron atacados, pese a las repetidas acusaciones israelíes contra el grupo chií libanés Hizbulá a este respecto.
El pasado septiembre, tras casi un año de enfrentamientos con Hizbulá, el Estado judío inició una ofensiva aérea sin precedentes que se concentró en el sur del Líbano, el este y los suburbios de Beirut, y que continuó hasta la implementación de un alto el fuego más de dos meses después.
De principio a fin, la guerra dejó más de 4.000 muertos y 16.000 heridos en el Líbano, donde 1,2 millones de personas se vieron también obligadas a abandonar sus hogares, recordó la oenegé.
