Xi acudió a la sede del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) durante una visita más amplia a la metrópoli de Shanghái (este), donde también se reunió con la presidenta de la institución y exmandataria brasileña, Dilma Rousseff, reportaron los medios estatales chinos.
El NBD —fundado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica—, debería, según Xi, orientar sus esfuerzos hacia una nueva etapa de crecimiento enfocado en la sostenibilidad, la tecnología y la transición energética, sin alejarse de su misión original de apoyar a los países del Sur Global.
La institución "debe alinearse con las necesidades reales de desarrollo y ofrecer financiación de alta calidad y bajo costo", afirmó Xi, quien también llamó a mejorar la gestión interna del banco y a ampliar su presencia en áreas como infraestructura digital y proyectos verdes.
El líder chino consideró que el bloque de economías emergentes representa una parte creciente de la economía mundial y destacó que los países en desarrollo deberían tener una mayor participación en la reforma del sistema financiero internacional.
Sin embargo, evitó referirse directamente a tensiones geopolíticas específicas o a instituciones como el FMI o el Banco Mundial.
Por su parte, Rousseff, aseguró que el banco seguirá centrado en respaldar proyectos estratégicos en economías emergentes y advirtió sobre “el unilateralismo y el proteccionismo”, a los que acusó de “erosionar la autoridad del derecho internacional” y “socavar la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro”.
En su intervención, Rousseff también destacó el papel de Pekín en un "turbulento" contexto global en el que "China defiende firmemente los intereses del Sur Global" y es "un ejemplo" en la defensa "del multilateralismo, la equidad y la justicia internacionales".
La expresidenta brasileña, reelegida en marzo para un mandato de cinco años al frente del organismo, agradeció el respaldo de los países miembros y defendió el papel del banco como herramienta de cooperación multilateral. Su candidatura fue propuesta por Rusia y aprobada por consenso.
El NBD fue creado en 2014 y comenzó a operar un año después con el objetivo de ofrecer una alternativa de financiamiento a países en desarrollo.
En los últimos meses, ha ampliado su membresía con la incorporación de Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Indonesia, que formalizó su entrada en marzo tras una visita de Rousseff a Yakarta.
La expansión del banco se produce en paralelo a un mayor protagonismo del grupo BRICS en foros multilaterales, en medio de debates sobre la reconfiguración del orden económico global.
