"Primero, no reconoceremos como rusos ninguno de los territorios temporalmente ocupados. Segundo, no aceptaremos ninguna restricción a la estructura, dimensión u otras características de las Fuerzas de Defensa de Ucrania o restricciones a nuestra industria de defensa, la asistencia militar de los aliados o la presencia de contingentes suyos en nuestro territorio", afirmó, según un comunicado.
"Tercero, no aceptaremos ninguna restricción a la soberanía de Ucrania, a nuestra política nacional ni exterior, en particular en cuanto a la elección de uniones o alianzas a las que nos queremos unir", añadió.
Sibiga señaló que a pesar de que ahora no haya consenso para invitar a Kiev a unirse a la OTAN, Ucrania seguirá esforzándose para lograr el ingreso y que Moscú no dispone de derecho a veto al respecto.
También reiteró que Ucrania no es ni ha sido nunca un obstáculo para la paz, pero reclamó al mismo tiempo una paz "verdadera y sostenible".
"Ucrania aboga de forma clara y coherente por un alto el fuego incondicional y comprensivo por tierra, mar y aire, durante al menos 30 días. Estamos preparados", subrayó, al tiempo que recalcó que no se aceptará una "paz a cualquier precio".
Sibiga dijo también que los esfuerzos diplomáticos continuarán, en base primariamente a los formatos ya establecidos de las conversaciones con Reino Unido, Alemania y Francia y con Estados Unidos por otro lado, pero que solo si Rusia declara y cumple un alto el fuego y implementa medidas humanitarias, las negociaciones propiamente dichas podrán comenzar.
