En la lista se incluyen las 36 ciudades europeas mejor adaptadas de acuerdo con tres criterios: el porcentaje de calles escolares con limitaciones al tráfico motor, el porcentaje de carreteras sobre el total de la red urbana con una velocidad máxima igual o inferior a 30 kilómetros por hora, y el ratio de longitud del carril bici total de cada ciudad sobre la longitud de su red de carreteras.
Los autores del informe destacan la rápida evolución de París, Londres o Bruselas frente a las ciudades que tradicionalmente han liderado estas clasificaciones, como Ámsterdam o Copenhague.
La capital francesa presenta una calificación global del 79 %, con un 25 % de calles escolares con limitaciones al tráfico motor, un 89 % de carreteras con un máximo de velocidad de 30 km/h y un carril bici con casi la mitad de longitud que su red de carreteras (48 %).
Solo Londres, que se encuentra en 14ª posición, supera a esta ciudad en uno de los tres criterios: el porcentaje de calles escolares limitadas al tráfico (27 %); mientras que Helsinki, en el sexto puesto, empata con el 48 % de extensión del carril bici parisino.
La segunda posición del listado la ocupa Ámsterdam, con una valoración total del 63 %, 16 puntos por debajo de París y con una longitud de su carril bici respecto a su red de carreteras un 14 % menor que la capital francesa.
También destaca la ciudad belga de Antwerp, en tercera posición y con una valoración total del 62 %, por encima de Bruselas, que es cuarta con una puntuación del 56 %.
Además, en el listado se encuentran tres ciudades españolas: Madrid, Zaragoza y Barcelona; esta última ocupa el séptimo lugar, con una valoración global del 50 %.
Desde Clean Cities recuerdan que cada año cerca de 1.200 menores mueren de forma prematura en Europa a causa de la contaminación atmosférica y que el año pasado más de 6.000 niños fallecieron en carreteras europeas.
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