"Se espera que la economía mantenga el impulso en 2025 y 2026, con un crecimiento previsto del 5,3 % anual (...) Estas perspectivas de crecimiento se basan en una macroeconomía estable a largo plazo", dijo Mbadi en Nairobi.
Sin embargo, el ministro admitió que "las perspectivas económicas de Kenia se enfrentan a riesgos tanto externos como internos".
Así, por un lado, las tensiones comerciales, la volatilidad de los mercados financieros y los conflictos geopolíticos "podrían reducir las exportaciones, el turismo y las remesas", mientras, en el ámbito local, los fenómenos climáticos extremos "pueden afectar a la infraestructura agrícola y a la seguridad alimentaria".
"El Gobierno está vigilando de cerca estos riesgos y tomará las medidas necesarias para salvaguardar la estabilidad macroeconómica", aseveró Mbadi, al destacar que la inflación en el país bajó hasta un 3,8 % en mayo de 2025, desde el máximo de 9,6 % alcanzado en octubre de 2022.
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Según el ministro, se prevé que el déficit fiscal se sitúe en un 4,8 % del producto interior bruto (PIB), por debajo del 5,7 % registrado en el periodo 2024-2025, mientras se espera un gasto total para este periodo de 4,29 billones de chelines kenianos (unos 28.660 millones de euros).
El Gobierno keniano pretende buscar "instrumentos de financiación emergentes" para reducir el déficit fiscal y hacer frente a la elevada deuda pública, mientras ha evitado en estos presupuestos las subidas de impuestos que en 2024 desataron protestas masivas en el país y desembocaron en la invasión del Parlamento, el 25 de junio de ese año.
"El mensaje de los kenianos fue claro. Desde que asumí el cargo al frente de Hacienda y Planificación Económica, he asegurado a los kenianos que nos esforzaríamos por reducir la presión fiscal. Así, el Proyecto de Ley de Finanzas de 2025 no propone ni nuevos impuestos ni nuevos tipos impositivos", afirmó Mbadi.
"En su lugar, hemos optado por aumentar la recaudación de impuestos mediante reformas administrativas", añadió.
Sin embargo, las nuevas cuentas han recibido críticas de algunos kenianos, que acusan al Gobierno de aumentar los impuestos indirectos y de dar más poder a las autoridades para vigilar a sus ciudadanos, poniendo en riesgo su derecho a la privacidad.
La educación, la seguridad nacional y la infraestructura son los sectores que han recibido mayores asignaciones.
Mbadi presentó los presupuestos mientras unos pocos cientos de personas se manifestaban en las calles de la capital keniana para exigir justicia por la muerte bajo custodia policial del bloguero y maestro Albert Ojwang, y eran dispersadas con gas lacrimógeno por la Policía.
