El banco central nipón recortará desde los 400.000 millones de yenes actuales (unos 2.400 millones de euros) hasta 200.000 millones de yenes (1.195 millones de euros) el volumen de sus compras de deuda soberana, según anunció al término de su reunión mensual de dos días.
La entidad crediticia japonesa se embarcó en marzo de 2024 en este ajuste y se plantea continuar reduciendo sus compras "con suficiente flexibilidad para brindar estabilidad a los mercados", explicó en su informe de hoy.
El ajuste fue respaldado por ocho de los nueve miembros de la junta sobre política monetaria del BoJ, que consideraron "apropiado" reducir el monto de sus desembolsos en bonos "de forma predecible".
"En principio, el Banco tiene intención de mantener su plan de reducción tras la evaluación, si bien podría modificarlo como corresponda, si lo considera necesario tras analizar su evolución y el funcionamiento de los mercados de bonos del Estado", añadió.
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El banco central japonés evaluará más adelante cuál será el volumen de compras a partir de abril de 2027 y prometió adoptar "medidas ágiles", como el aumento del importe de las compras de deuda y otras compras, si es necesario, en caso de un rápido aumento de los tipos de interés a largo plazo.
Estos rendimientos se dispararon en mayo en medio de los temores sobre la salud fiscal del país, cuya deuda es más del doble de su producto interior bruto, y después de que algunos legisladores hayan propuesto reducir el impuesto sobre el consumo, pese a la negativa de primer ministro nipón, Shigeru Ishiba.
El primer ministro, en cambio, baraja nuevas ayudas libres de impuestos a los hogares, presionados por la inflación, con el consiguiente aumento del gasto público.
En lo que respecta a los tipos de interés, la decisión del BoJ de dejarlos intactos fue unánime, de acuerdo al informe.
El banco central justificó esta decisión por la "gran incertidumbre sobre cómo evolucionarán las políticas comerciales" y la reacción de las economías globales, y su potencial impacto en Japón, en la que aún percibe "debilidad parcial" pese a su recuperación moderada.
La entidad crediticia japonesa ya se ha mostrado cautelosa sobre sus próximos pasos en lo que a tasas se refiere en medio de la creciente incertidumbre sobre el impacto en la economía global de la agresiva y errática política arancelaria de Estados Unidos.
A esta preocupación se ha sumado la escalada de los ataques entre Israel e Irán, un factor desestabilizador para Oriente Medio al que Japón mira con preocupación dada su alta dependencia de la región para su abastecimiento energético, principalmente de petróleo, cuyo precio se ha disparado con la escalada del conflicto.
