"Contemplemos ahora nuestro tiempo, atravesado por múltiples desafíos en el orden económico, político y cultural. El dolor por la injusticia y la exclusión que padecen tantos hermanos nuestros nos apremia a todos los bautizados a dar una respuesta que, en cuanto Iglesia, debe corresponder a los signos de los tiempos desde las entrañas del Evangelio", afirmó el pontífice estadounidense, pero con pasaporte peruano tras sus muchos años en este país.
El papa enumeró los varios santos peruanos y después subrayó que "no son adornos de un pasado barroco; surgen de un llamado de Dios para construir un futuro mejor".
"Comprendamos, al mismo tiempo, que toda acción social de la Iglesia ha de tener como centro y meta el anuncio del Evangelio de Cristo, de modo tal que, sin desatender lo inmediato, siempre conservemos la conciencia de la dirección propia y última de nuestro servicio", aconsejó.
Y agregó: "Pues si no damos a Cristo íntegro, estaremos siempre dando extremadamente poco" y explicó que hay que dar "tanto el pan material como el Pan de la Palabra".
"No nos cansemos de hacer el bien, porque la cosecha llegará a su tiempo si no desfallecemos", destacó.
Se despidió deseando que estas jornadas "sean fructíferas y contribuyan a dar un nuevo impulso a la pastoral social en esa querida Iglesia peruana".
