Adut Salva Kiir, la hija mayor del septuagenario jefe de Estado, es el último caso de una serie de nombramientos políticos de familiares del presidente y de otros altos cargos en la estructura de Gobierno en Sudán del Sur, donde los analistas alertan sobre la consolidación de una "tradición" hereditaria dentro de las esferas del poder.
"El Estado pertenece a la familia, y todo puede distribuirse según el capricho del presidente", afirma a EFE el analista político Santino Peter Wen, que considera que estos nombramientos no son meras decisiones políticas "pasajeras", sino que representan "un claro mensaje para el pueblo".
Una deriva "preocupante"
La polémica con Adut llega en un momento en el que se han producido una serie de nombramientos que han hecho saltar las alarmas: la hija de la mano derecha de Kiir es desde marzo la ministra de Comercio y la del vicepresidente de su partido es ahora un alto cargo en el Ministerio de Juventud.
Además, el propio presidente sursudanés ha integrado a su hijo Thiik en la estructura del partido y ha nombrado a su otro vástago, Manut, como embajador en el Ministerio de Exteriores, algo que los analistas alertan que puede amenazar la transición democrática, paralizada desde la independencia del país en 2011 de su vecino Sudán.
Para Wen, esta deriva de Kiir "es muy similar a la del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, que ha convertido el poder en una herramienta para proteger los estrechos intereses familiares", un "patrón de consolidación que conduce a la debilitación de las instituciones y el arraigo de la cultura de la corrupción".
Antes de ser nombrada como enviada especial de su padre, Adut se desempeñaba en labores humanitarias al frente de su propia ONG creada en 2022, la Fundación Adut Salva Kiir, con la que consiguió donaciones para alimentos y hospitales además de perforar más de veinte pozos en cuatro estados del país.
Para muchos sursudaneses y analistas consultados por EFE, este fue el paso previo que tuvo que dar para ganar visibilidad antes de entrar de lleno en el poder.
Defensores y detractores
El ex secretario de prensa de Kiir, Ateny Wek Ateny, afirma a EFE que Adut tiene ahora una "gran responsabilidad", pero defiende que tendrá un impacto "positivo" porque demostrará que se ha dejado atrás la competencia por ganar influencia dentro del Estado o "la búsqueda de beneficios económicos inmediatos".
"Es un derecho legítimo, y su nombramiento no debe verse limitado por ser la hija del actual presidente", asegura Ateny, que recuerda que "todos los ciudadanos son iguales ante la ley" y que cualquiera puede aspirar a tener un cargo gubernamental.
Sin embargo, se teme que el nombramiento de Adut sea el preludio a su preparación como posible sucesora de su padre, o incluso a su nominación en las próximas elecciones primarias del partido gobernante.
"El mayor peligro reside en que la continuación de este patrón esté transformando el Estado en una frágil estructura familiar, excluyendo a generaciones enteras de jóvenes y retrasando la construcción de instituciones capaces de una transición democrática", explica a EFE el investigador de derecho constitucional sursudanés Paulino Juth.
Según el analista, el país atraviesa "una fase crítica" caracterizado por "el reciclaje de cargos dentro de la familia", en un momento en el que, además, la cuestión sobre quien será asignado para suceder a Kiir permanece abierta y sin resolver.
Para Juth, esto forma parte de los planes del presidente, que utiliza "la ambigüedad como arma para mantener el control" de un país lastrado por un lustro de guerra civil que terminó en 2018 y en medio de una inestabilidad política y social que amenaza con las expectativas de desarrollo que tenían los sursudaneses antes de la independencia.
