Según cálculos efectuados por EFE en base a las cifras divulgadas hoy por la Administración General de Aduanas de China, el volumen de tierras raras vendido por el país asiático al resto del mundo descendió un 3,38 % en agosto si se compara con el dato de julio, aunque en términos interanuales aumentó un 22,63 %.
No obstante, el precio de esas ventas subió sensiblemente: un 50 % frente a julio, y un 34,48 % en comparación con agosto de 2024.
En el acumulado de los primeros ocho meses del año, China exportó un 14,5 % más de tierras raras que en el mismo período de 2024, pero el valor de esas ventas descendió un 16,3 %.
Los datos preliminares divulgados hoy no desagregan por elementos -aglutinan el total de ventas de tierras raras- ni tampoco por país de destino.
Desde el 2 de abril, en el marco de la escalada arancelaria con Estados Unidos, Pekín impuso un nuevo régimen de licencias que obliga a las firmas extranjeras a solicitar permisos para exportar 7 de los 17 minerales del grupo de tierras raras (samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio) e imanes derivados, aduciendo motivos de seguridad nacional.
Tras desplomarse en abril (-15,56 %), los envíos de tierras raras al exterior repuntaron con fuerza, especialmente tras el pacto alcanzado en junio durante la ronda de negociaciones comerciales que China y Estados Unidos celebraron en Londres, por el cual Pekín anunció el mencionado compromiso para agilizar las licencias.
Los controles son especialmente dañinos para los sectores que más necesitan estos materiales -destacan también automoción o defensa-, ya que China procesó el 99 % de las tierras raras pesadas utilizadas en 2024 y posee casi la mitad (49 %) de las reservas de esos elementos.
