La prima de riesgo francesa supera puntualmente a la italiana por primera vez desde 2003

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París, 9 sep (EFE).- La prima de riesgo francesa superó puntualmente este martes, y en parte por razones técnicas, a la italiana, algo que no ocurría desde 2003 y que tiene se debe al agravamiento de la crisis política al caer el Gobierno del primer ministro centrista François Bayrou.

A media mañana, la rentabilidad de la deuda francesa a diez años subió hasta el 3,484 %, mientras que el interés que pagaba a esta hora la italiana estaba en el 3,482 por ciento, según los datos de Bloomberg.

Esa inflexión se debió, en parte, al hecho de que hubo cambios en el periodo de vencimiento de los bonos a diez años que se toman como referencia para la comparación, que son aquellos para los que hay más volumen de negociación.

Al final del día, la rentabilidad del bono francés subió seis puntos básicos, hasta el 3,467 %, con lo que se quedó muy ligeramente por debajo del rendimiento de la deuda italiana al mismo plazo, que terminó en el 3,475 %.

Como resultado, la prima de riesgo francesa (el diferencial con el interés que paga el bono alemán, que sirve de referencia) se quedó en 80,8 puntos básicos, frente a los 81,6 de Italia.

En todo caso, el escenario de que los inversores pueden llegar a exigir más por la deuda francesa ya no es sólo una hipótesis teniendo en cuenta la incertidumbre sobre el panorama político en Francia y sus consecuencias para las cuentas públicas.

Bayrou presentó hoy su dimisión al presidente, Emmanuel Macron, después de perder de forma estrepitosa la víspera la moción de confianza que él mismo había convocado para intentar validar su diagnóstico sobre las finanzas pública y el proyecto de presupuestos para 2026, con un recorte del déficit de cerca de 44.000 millones de euros.

Macron ha anticipado que tiene intención de nombrar a un nuevo primer ministro en lugar de convocar elecciones anticipadas como le reclama buena parte de la oposición, pero con la fragmentación de la Asamblea Nacional eso no ofrece de entrada una perspectiva de estabilidad ni mayorías suficientes para adoptar unos presupuestos antes de que acabe este año.

La inestabilidad política en Francia, para la que no se ve el final del túnel, ha tenido su reflejo en los mercados de deuda desde que el presidente convocó elecciones legislativas anticipadas en 2024, de las que surgió una Asamblea Nacional muy dividida y sin mayorías.

Muy lejos quedan los años 2011 y 2012, cuando la crisis financiera puso a Italia en una situación muy delicada, bajo la estrecha supervisión del Banco Central Europeo (BCE) y los inversores reclamaban más de un 7 % de interés por los títulos italianos a diez años, mientras por los franceses eran un 3 %.

A principios de 2024, el rendimiento del bono francés a diez años rondaba el 2,5 %, relativamente cerca del 2 % de la deuda alemana, considerada la más segura de Europa, y netamente por debajo de países periféricos como España, Portugal (ambos algo por encima del 3 %) o Italia (3,5 %).

Pero la diferencia comenzó a estrecharse a partir de junio de 2024. En julio la rentabilidad de la deuda francesa llegó a superar el 3,3 % y el 27 de septiembre la prima de riesgo rebasó a la española por primera vez desde 2008.

En 2025 la tendencia ha seguido al alza y repuntó hasta rozar el 3,6 % una vez que Bayrou anunció el 25 de agosto que se sometería a un voto de confianza y quedó claro que no lo superaría.

Los inversores sobre todo en cuenta la incierta situación política de Francia para enmendar a corto o medio plazo el déficit, que el pasado año alcanzó el 5,8 % del producto interior bruto (PIB) y que este año se espera del 5,4 %.

El presupuesto de Bayrou, que ahora está en el aire, pretendía rebajarlo al 4,6 % en 2026 para de dejarlo en 2029 en el 3 % del PIB, el límite que fijan las reglas europeas y el umbral a partir del cual sigue subiendo la deuda.