La UNE, adscrita al Ministerio de Energía y Minas, prevé para el horario “pico” de esta jornada -el de máxima demanda- una capacidad de generación de 1.560 megavatios (MW) y una demanda pico de 3.200 MW.
La diferencia en mención supone un déficit de 1.540 MW y una afectación estimada (lo que se desconecta previamente para evitar apagones desordenados) de 1.610 MW.
Cuba padece desde hace varios años una crisis energética que se agravó a mediados del año pasado y ha dejado como consecuencia cinco apagones nacionales en menos de un año, además de los constantes cortes diarios.
Actualmente, cinco de las dieciséis unidades de producción termoeléctrica operativas en la isla caribeña están fuera de servicio por averías o mantenimientos.
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Así mismo, 94 centrales de generación distribuida (motores) no están operando por falta de combustible (diésel y fueloil) y alrededor de una docena más permanecen inoperantes por déficit de lubricante.
Las centrales termoeléctricas cubanas, la columna vertebral de la generación energética nacional, están en su mayoría obsoletas, tras décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones y mantenimiento.
Expertos independientes señalan que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución en 1959.
Por su parte, el Gobierno cubano señala al impacto de las sanciones estadounidenses a esta industria y las acusa de “asfixia energética”.
