"Se trata de consolidar la base de la amistad política para la plena restauración de las relaciones entre Corea del Sur y China", dijo Wi a los medios de comunicación, y restablecer "los canales de diálogo estratégico".
Lee se centrará en lograr acuerdos para reforzar las cadenas logísticas, así como en materia de economía digital y medio ambiente, con el principal socio comercial de Corea del Sur.
Las relaciones bilaterales entre ambos países han adquirido una relevancia añadida en medio de la rivalidad estratégica entre Pekín y Washington, que también afecta a Seúl, aliado clave de Estados Unidos en la región.
El presidente surcoreano comenzará su visita oficial con un encuentro con ciudadanos surcoreanos residentes en China el domingo, antes de participar el lunes en una cumbre bilateral en la que se espera que ambos países firmen varios memorandos de entendimiento.
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El martes, dijo Wi, Lee se reunirá con el presidente del Legislativo, Zhao Leji, y con el primer ministro chino, Li Qiang. Ese mismo día viajará a la ciudad de Shanghái para participar en una cumbre empresarial, antes de emprender su regreso a Corea del Sur.
Wi afirmó que, más allá de las relaciones bilaterales y económicas, Lee espera movilizar a China para que "contribuya a avanzar" en una resolución del conflicto entre Seúl y Pionyang.
"Reforzaremos la comunicación estratégica entre Corea del Sur y China para crear una vía hacia el futuro mediante esfuerzos realistas para resolver la cuestión de la península de Corea", dijo el asesor de Seguridad Nacional.
La visita se produce en un momento de actividad diplomática entre ambos países y en un contexto regional marcado por las tensiones en torno a Taiwán, la situación en la península coreana y el equilibrio estratégico en Asia oriental.
Lee ha defendido en las últimas semanas un papel más activo de Seúl en la diplomacia regional y se ha ofrecido como mediador en disputas entre China y Japón relacionadas con Taiwán.
