En un comunicado, el Ministerio recomendó a los ciudadanos aplazar los viajes y desplazamientos no necesarios, especialmente en las zonas afectadas por las perturbaciones meteorologicas, y desaconsejó cruzar tramos de carretera susceptibles de inundaciones o valles y zonas bajas que puedan registrar crecidas repentinas.
El departamento marroquí aseguró también que las autoridades locales, en estrecha colaboración con otros servicios competentes, activaron una serie de medidas preventivas para garantizar una respuesta rápida y proteger la seguridad de las personas y los bienes.
Entre estas medidas figuran la limpieza y el mantenimiento de las redes y canales de saneamiento, la limpieza de cauces y tramos sensibles, el tratamiento de los puntos negros propensos a la acumulación de agua, así como la movilización de recursos humanos y la activación del máximo nivel de alerta de los recursos disponibles.
“El Ministerio del Interior reiteró su llamamiento a todas las ciudadanas y ciudadanos para que actúen con sentido de la responsabilidad y se impliquen de forma positiva, insistiendo una vez más en la importancia del estricto cumplimiento de las instrucciones y orientaciones emitidas por las autoridades competentes, con el fin de reducir los riesgos potenciales y garantizar la seguridad de todos”, se lee en la nota.
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Marruecos volvió a activar hoy alertas roja y naranja por fuertes lluvias, nevadas y rachas de viento previstas entre viernes y sábado en varias provincias del país.
La Dirección General de Meteorología prevé lluvias de hasta 120 milímetros, con nevadas de hasta 30 centímetros y vientos de hasta 100 kilómetros por hora. La alerta roja afecta a las ciudades atlánticas de Agadir y Essauira, y a la ciudad interior de Tarudant.
Las previsiones llevaron a varias provincias como Agadir-Ida Outanane, Essauira y Tarudant, entre otras, a suspender las clases entre el viernes y el sábado.
En las últimas semanas el país registró nevadas y lluvias tormentosas excepcionales, concentradas en un corto periodo de tiempo, que provocaron inundaciones y causaron al menos 37 muertos el pasado 15 de diciembre, además de importantes daños materiales en la ciudad atlántica de Safi, en el suroeste del país.
