En el noveno día de manifestaciones, ciudadanos volvieron a salir este lunes a las calles de Teherán y de otras localidades del país.
En la capital, un grupo de manifestantes se concentró en la zona de Baghe Sepahsalar, donde está situado un mercado de calzado, y coreó consignas como “Muerte al dictador”, según vídeos difundidos por activistas en las redes sociales.
Otras grabaciones muestran protestas de comerciantes y ciudadanos en el bazar de Cheragh Bargh, en el sur de Teherán, con gritos de “Libertad, libertad, libertad”, ante la mirada de las fuerzas antidisturbios, que intervinieron para dispersar la concentración con el uso de gases lacrimógenos y disparos de perdigones.
En la ciudad de Yasuj, en el suroeste del país, los manifestantes clamaron por la libertad ante el edificio de la gobernación provincial, donde las imágenes publicadas en redes sociales muestran algunas detenciones.
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En paralelo a las protestas callejeras, se reportan cierres parciales de negocios en varios bazares del centro y sur de Teherán, así como en la ciudad portuaria de Bandar Ganaveh.
Organizaciones laborales y colectivos sociales han alzado su voz en apoyo a las manifestaciones ciudadanas que sacuden el país desde el 28 de diciembre.
En un comunicado conjunto, ocho organizaciones laborales y sociales y la Unión de Jubilados afirmaron que se consideran “parte inseparable de este levantamiento nacional”, que, según señalaron, es la continuación del movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, que estalló en 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini bajo custodia policial, después de ser detenida por no llevar correctamente el velo islámico.
“El momento actual es uno de los más decisivos de nuestra historia contemporánea”, señala el comunicado, en el que declaran su “apoyo y solidaridad plenos” con las luchas del pueblo iraní por la libertad, la justicia social y la dignidad humana.
Frente a la persistencia de las movilizaciones, las autoridades han elevado el tono de sus advertencias.
El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, aseguró este lunes que no habrá “ninguna indulgencia” con quienes tachó de alborotadores, en referencia a manifestantes que corean lemas antigubernamentales y se enfrentan a las fuerzas de seguridad.
“Si en el pasado se hicieron concesiones, ya no habrá más indulgencia”, advirtió.
Ejei sostuvo que, dado que “los principales enemigos de nuestro pueblo, los regímenes estadounidense y sionista (Israel)”, han apoyado abiertamente las protestas, “ningún manifestante violento puede alegar haber sido engañado”.
En la misma línea, la Guardia Revolucionaria en la provincia occidental de Lorestán anunció el fin del “periodo de tolerancia” y prometió actuar con firmeza contra quienes consideró alborotadores “al servicio de los enemigos de la República Islámica”.
“Se anuncia que el periodo de tolerancia con los responsables de los recientes disturbios ha llegado a su fin”, aseguró el cuerpo militar de élite.
La Guardia aseveró que actuará en consonancia con las recientes declaraciones del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, quien el sábado ordenó mano dura contra quienes corean consignas contra la República Islámica, a los que tachó de alborotadores y de actuar al servicio de enemigos del país, aunque pidió escuchar las reivindicaciones económicas.
Las tensiones también han tenido eco internacional. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, acusó a Estados Unidos e Israel de interferir en los asuntos internos del país y de alentar la violencia con sus declaraciones.
“Las declaraciones del primer ministro israelí y de funcionarios radicales de Estados Unidos sobre los asuntos internos de Irán no son más que una incitación a la violencia, el terrorismo y el asesinato”, denunció Baghaei.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió el domingo de que Irán sería “golpeado muy duramente” si mueren más manifestantes, mientras que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó su solidaridad con “las aspiraciones a la libertad y la justicia” del pueblo iraní.
Durante las protestas, impulsadas inicialmente por comerciantes afectados por el deterioro económico, el desplome del rial y la elevada inflación, al menos 20 personas han perdido la vida, incluido un agente de seguridad, y unos 990 manifestantes han sido detenidos, según la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos.
Por ahora, ni la represión ni las advertencias oficiales han logrado frenar las movilizaciones.
