Uno de los más escépticos con lo que está por venir es Robert Benson, subdirector de Seguridad Nacional y Política Internacional en el Center for American Progress, quien considera que el apoyo de la Administración Trump a la hasta ahora número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, muestra que Estados Unidos "no tiene intención de ayudar al pueblo venezolano".
Las dudas manifestadas por Benson se fundamentan en que cree que "no hubo base legal para la intervención en Venezuela. Trump sigue un modelo parecido al de Rusia o China, autoritario. Habla de democracia, pero se refiere en realidad a zonas de influencia. La Constitución de Estados Unidos es clara y debió ser el Congreso el que diera la autorización para intervenir".
En cambio, Guillermo Zubillaga, encargado del Venezuela Working Group de Americas Society-Council of the Americas, sí considera que ahora "hay una oportunidad para conducir al país a una transición duradera y a una mejora de la economía venezolana y de las condiciones de vida de los ciudadanos para revertir la inmigración".
Cree que, pese a las dudas de parte de la comunidad internacional sobre la legalidad de la intervención en Venezuela, se abre una ventana de oportunidad para alcanzar la democracia. "Es importante para que se concrete el cambio lograr primero una senda de institucionalidad, que haya un marco legal con más transparencia y menos corrupción para gestionar los recursos naturales del país y poder dar seguridad a los inversores".
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Respecto a la opción de Rodríguez como presidenta, Zubillaga apela al pragmatismo para explicarlo. "Es una opción que demuestra que Estados Unidos no tiene intención de poner tropas en territorio venezolano", detalla.
Esta estrategia, según el experto, "garantiza cierta continuidad de orden: el poder allí no viene del mandato electoral, pero Estados Unidos ha decidido trabajar con Rodríguez para garantizar un orden, es una realidad más pragmática. Edmundo González (considerado por muchos el legítimo ganador de las elecciones venezolanas de 2024) está en Europa, sería más complicado gestionar la transición".
Zubillaga apuesta por crear las condiciones adecuadas para unas posibles elecciones libres y justas en el futuro ya que el país se enfrenta a muchos retos "de reformas, de infraestructuras, de libertad de prensa, presos políticos".
"Y ahí será clave el papel de EE.UU., que debe ser mayor que el que tenía hasta ahora, y sería interesante que el Congreso se involucre también, así como aliados y otros países de la región".
Por su parte, Jason Marczak, vicepresidente del Atlantic Council, considera que Venezuela "no está en el camino hacia la democracia a corto plazo. No es una prioridad ahora, la prioridad es la estabilidad del país. Es muy importante en el futuro, pero no en este momento".
El experto cree que lo fundamental para Washington ahora es activar de nuevo las relaciones económicas con Venezuela y "reducir o eliminar la influencia de Irán o Cuba".
Respecto a la situación de los presos políticos, Marczak confía "en que sean una prioridad", ya que "no es justo que sigan en cárceles venezolanas", pero insiste en que la primera fase diseñada por la Casa Blanca tras la intervención busca la estabilidad y que más adelante se sienten las bases para "un cambio en el sistema y fijar las garantías para que pueda haber unas elecciones libres y justas".
