Los detalles sobre el impacto del misil en la ciudad occidental de Leópolis el viernes seguían siendo limitados este sábado, aunque expertos ucranianos sugieren que el Oréshnik causó solo daños menores a un objetivo desconocido.
El ataque tenía como objetivo enviar una señal a los socios de Ucrania de que Rusia no tolerará la presencia de sus fuerzas en este país, tras los planes anunciados en la Cumbre de la Coalición de los Voluntarios de París el pasado martes de que preparan una fuerza multinacional de paz una vez haya un alto el fuego, según varios analistas.
"La idea de que tropas de la OTAN entren en Ucrania y hagan imposible ocupar este territorio en el futuro es absolutamente inaceptable para (el presidente ruso, Vladímir) Putin", afirmó el analista político Vitali Portnikov en su canal de YouTube.
También el estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, en inglés) cree probable que "el Kremlin haya apuntado a la parte más occidental de Ucrania con un misil Oréshnik para disuadir a Europa y a Estados Unidos de proporcionar garantías de seguridad a Ucrania".
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El Kremlin ha declarado en repetidas ocasiones que las tropas extranjeras serían objetivos "legítimos", recordó también el ISW en su análisis de este sábado.
Ya están en marcha los preparativos para un posible despliegue de una fuerza multinacional, que estaría liderada por el Reino Unido y Francia.
El Gobierno británico ha asignado 200 millones de libras esterlinas (230 millones de euros) para equipar y entrenar a sus tropas para un posible despliegue de la fuerza multilateral, según declaró su ministro de Defensa, John Healey, tras su visita a Kiev el viernes.
Mientras, en Francia, el presidente Emmanuel Macron informó a diputados de planes para desplegar "varios miles" de soldados en zonas más alejadas del frente en caso de un posible alto el fuego.
Aunque los preparativos no harán que Rusia detenga la guerra de inmediato, sí sirven como una señal importante para Moscú del compromiso a largo plazo de Occidente con la seguridad de Ucrania, creen los analistas consultados por EFE.
Pese al miedo experimentado por el ataque con el Oréshnik, los residentes de Leópolis, fronteriza con Polonia, país de la UE y miembro de la OTAN, creen que ceder ante la amenaza sería un error.
La mejor reacción de Occidente sería suministrar por fin a Ucrania misiles Tomahawk de fabricación estadounidense y Taurus alemanes para ataques contra Rusia, escribió en las redes sociales Sviatoslav Pavliuk, miembro del grupo de intelectuales de Leópolis 'Néstor'.
"Fue aterrador", reconoció Hanna Goshko, trabajadora del ámbito cultural de Leópolis.
"Apenas hubo tiempo para buscar refugio, ya que las explosiones se oyeron apenas unos minutos después de la alarma aérea", declaró a EFE.
Goshko acepta que los socios de Ucrania "tienen miedo" de brindar más apoyo, pero espera que comprendan que Moscú seguirá ampliando sus amenazas a menos que se le detenga.
"¿De verdad no existe el deseo de detener juntos a este monstruo que ha desatado tantas guerras y ha matado a tanta gente?", se preguntó.
El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá el ataque el lunes y varios políticos extranjeros han condenado el bombardeo, entre ellos la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas.
"Me gustaría que la reacción no se quedara solo en palabras y que incluyera sanciones más duras y un uso más activo de los activos rusos congelados", dijo a EFE desde Dnipró la periodista Maria Jrebtievska.
Su ciudad fue atacada por un Oréshnik en su primer uso por parte de Rusia, en noviembre de 2024, pero los residentes se han adaptado lo mejor posible a los bombardeos continuos con diversos drones y misiles.
Solo acciones más contundentes pueden obligar a Rusia a dejar de atacar Ucrania, subrayó.
La amenaza que representa el misil ruso no debe sobreestimarse, señaló el analista militar Oleksandr Kovalenko en su análisis para el Grupo de Resistencia Informativa.
Su poder destructivo es solo 1,5 veces mayor que el de un misil balístico Iskander, subraya, mientras que su producción cuesta 50 veces más y probablemente esté limitada a una o dos unidades al año.
La región occidental de Leópolis atacada el viernes carece de sistemas modernos de defensa antimisiles, por lo que tampoco se sabe si el misil es capaz de burlarlos como asegura Putin, señaló otro analista, Kirilo Danilchenko.
Calificó el ataque de "intento de escalada" en respuesta directa a una serie de "derrotas críticas" de Rusia, entre ellas la campaña estadounidense contra los petroleros y "el fiasco" de sus defensas aéreas en Venezuela.
Moscú ha afirmado haber empleado el Oréshnik en represalia al supuesto ataque con drones a finales de diciembre contra una de las residencias de Putin, algo que Kiev ha negado tajantemente.
