Los cortes del servicio eléctrico que pueden sobrepasar las 20 horas diarias responden a la crisis energética que padece la isla caribeña, agravada en los últimos dos años lo que ha generado además cinco apagones nacionales.
La UNE, adscrita al Ministerio de Energía y Minas, pronostica para el horario de máxima demanda de este día una capacidad de generación de 1.545 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.200 MW.
Esto supone un déficit (la diferencia entre oferta y demanda) de 1.655 MW y una afectación estimada (lo que se desconecta previamente para evitar apagones desordenados) de 1.685 MW.
Actualmente, siete de las 16 unidades de producción termoeléctrica disponibles están fuera de servicio por averías o mantenimientos y 96 centrales de generación distribuida (motores) se encuentran fuera de servicio por falta de combustible (diésel y fueloil) y alrededor de una docena no están operativas por déficit de lubricante.
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Todas las centrales termoeléctricas cubanas, la columna vertebral de la generación energética nacional, están obsoletas, tras décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones y mantenimiento.
El programa solar gubernamental, que ha puesto en marcha 34 parques fotovoltaicos por todo el país este año, alivia parcialmente el déficit eléctrico durante el día, pero no en el horario nocturno porque no cuenta con baterías para acumular energía.
Expertos independientes señalan que la crisis energética responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado cubano desde el triunfo de la revolución en 1959.
El Gobierno cubano destaca por su parte el efecto de las sanciones estadounidenses a esta industria y le acusa de “asfixia energética”.
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Diversos cálculos independientes coinciden en estimar que el Gobierno cubano necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema eléctrico, una cantidad de la que La Habana no dispone.
Los prolongados apagones diarios lastran la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2018, según distintos cálculos. Además han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.
