Con una inversión de 450 millones de euros, la isla Seguin, situada en el suroeste de París, terminará de forjar una nueva vida durante este 2026, después de más de 30 años de proyectos fallidos para recuperar un espacio abandonado desde que en 1992 cerró la icónica factoría de la marca del rombo.
El proyecto 'Pointe des Arts' (Punta de las Artes), sufragado por el fondo de inversión Ardian, complementará el situado al noroeste de la isla, donde, desde 2017, se levantó Seine Musical, un llamativo edificio con forma de barco y una intensa programación de conciertos.
"El hecho de ser un despacho que no fuésemos propiamente ni parisinos ni franceses nos ha permitido tomar distancia de este pasado tumultuoso. Hemos podido quizá dar un aire fresco sin ningún prejuicio", declaró a EFE Pigem, tras realizar una visita de prensa al nuevo complejo formado por 54.000 metros cuadrados repartidos en un centro de artes, ocho salas de cines, oficinas, un hotel y restaurantes.
El proyecto arquitectónico encabezado por la firma de Olot (Cataluñ) ha tenido que luchar contra "la maldición de la isla Seguin".
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Escenario de sangrientos enfrentamientos entre sindicalistas y fuerzas del orden, el traumático cierre de la fábrica que marcó la historia de Francia entre 1919 y 1992 dio lugar a numerosos planes de recuperación que nunca vieron la luz por diferentes motivos. El más emblemático de ellos, promovido por el magnate del lujo François Pinault, fue abandonado a mediados de los años 2000.
Hasta que el promotor inmobiliario Laurent Dumas, del grupo Emerige, lanzó en 2022 el faraónico proyecto de 11 hectáreas -en las que se incluye un parque- para el que fueron seleccionados Carme Pigem y Ramón Vilalta.
"El gran reto que hemos tenido siempre presente ha sido el de buscar cómo conseguiríamos crear un edificio muy poroso. Que las personas siempre tengan conciencia del agua, que da esa visión dinámica", explicó Vilalta en declaraciones a EFE.
El futuro centro de arte moderno y contemporáneo -que acogerá obras de la sección de mecenazgo de Emerige- resume la creatividad de los arquitectos catalanes. La sala principal de este edificio evoca a la grandiosidad de una catedral, con una altura de techo de 14 metros e iluminado por luz natural cenital.
"Está abierta al París que conocemos, al fondo vemos la punta de la Torre Eiffel", anotó Pigem.
Aparte del imponente centro de artes, otra ingeniosidad de los arquitectos ha sido la concepción de las salas de cine: No están a ras de suelo y sí en un piso inferior al principal, casi al nivel de las aguas del Sena.
Con la idea de crear un espacio en el que se promuevan las interacciones personales, Pigem y Vilalta han diseñado grandes vanos abiertos al río y pasarelas al tiempo que, en la parte de los materiales, han homenajeado al pasado industrial de Renault con el uso de acero rojizo.
Sin embargo, el plan de 'Pointe des Arts', que se inaugurará por fases hasta finales de 2026, no contará con viviendas por una razón de memoria, según explicó el promotor Dumas.
"Se decidió no proyectar alojamientos porque ha habido mucho sufrimiento en esta isla. Vender pisos a precio de oro no tenía sentido", sostuvo.
