"El informe confirma que lo ocurrido en 2025 no puede ser descrito como incidentes aislados o daños, sino que representa una política sistemática y total para atacar los recursos terrestres, hídricos y naturales", recoge el texto difundido por Agricultura.
El ministerio asegura que los agricultores palestinos no pudieron cosechar el 13,1 % de la superficie agrícola total a causa de las restricciones de acceso, los cierres por parte de las autoridades y los numerosos ataques.
Además, Agricultura registró 167 agresiones físicas a agricultores, incluso con disparos. También notificaron que durante el año se produjeron al menos 25 arrestos y 32 arrestos con deportación de activistas internacionales, así como 233 incidentes por tiroteos contra agricultores cuando estaban en sus tierras.
Entre los daños, el ministerio recoge la destrucción de los casi 100.000 olivos, que fueron arrancados de raíz, rotos, quemados o sufrieron una desatención prolongada al impedir los colonos o el Ejército israelí el acceso de sus propietarios a los olivares.
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Las áreas más afectadas fueron Ramala y Al Bireh (centro) y Nablus, Yenín y Salfit (norte).
"Estos ataques también tuvieron por objetivo olivos antiguos, especialmente en estas aldeas (Al Mughair, Abu Falah y Rantis) y esto muestra un claro intento de destruir el patrimonio agrícola y cultural acumulado durante generaciones, más que simplemente causar un daño estacional", sigue el informe.
Agricultura publica el texto después de que la temporada de recogida de la aceituna de 2025, la más violenta en materia de ataques de colonos israelíes desde que agencias de la ONU como UNRWA u OCHA los documentan, con cientos de agresiones hacia la población o los cultivos.
Sólo durante la temporada de recolecta, Agricultura registró daños a más de 25.000 olivos en 360 ataques.
El Ministerio de Agricultura registró también que, en estos ataques, al menos 5.236 ovejas fueron robadas o murieron, especialmente en las gobernaciones de Jericó (centro), Nalus (norte), Ramala (centro) y Hebrón (sur).
Las pérdidas derivadas de estos hechos, denuncia Agricultura, tienen un valor superior a los 1,77 millones de dólares.
El ministerio resaltó además los daños al sector apícola: los apicultores palestinos sufrieron, principalmente en las áreas de Ramala y Al Bireh, a causa de la destrucción de colmenas a manos de los colonos y las fuerzas armadas o el robo de los equipos necesarios para trabajar.
Además, los daños al sector suponen "efectos medioambientales graves relacionados con la caída de la polinización natural de los cultivos agrícolas".
Los ataques también afectaron a los recursos hídricos palestinos, incluyendo "la demolición de presas y estanques de recolección, la destrucción de cañerías y redes de riego, el control de los manantiales y la obstrucción de los trabajos de mantenimiento", lo que ha resultado en pérdidas por un valor de 1,58 millones de dólares.
