La cadena Yemen TV dijo que el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Rashad al Alimi, ordenó el cierre de los centro de detención "ilegales" en Aden, Lahj y Al Dalea, así como la transferencia de los detenidos a instalaciones oficiales.
En caso de que no existan cargos contra los detenidos, deberán ser liberados, añadió Al Alimi, que indicó que esta orden busca "restaurar la soberanía del Estado" y "respetar los derechos humanos".
La directiva se produce tras los recientes reveses militares sufridos por el separatista Consejo de Transición Sureño (CTS), respaldado por Emiratos Árabes Unidos (EAU) y cuyas fuerzas controlaron partes del sur del Yemen y operaron estructuras de seguridad paralelas durante años.
El CTS perdió el control de las provincias del este y el sur tras los avances de las tropas afines al Gobierno, respaldadas por Arabia Saudí, mientras que, tras las derrotas, el líder secesionista Aidarous al Zubaidi huyó a Abu Dabi vía la región separatista somalí norteña de Somalilandia.
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Grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han acusado reiteradamente a las fuerzas respaldadas por Emiratos y a las milicias locales aliadas de gestionar prisiones secretas en el sur del Yemen, donde los detenidos fueron sometidos a desapariciones forzadas, tortura y detención prolongada sin cargos.
El CTS y Emiratos han negado las acusaciones.
En virtud de la orden presidencial, las autoridades militares y de seguridad deben colaborar con la Fiscalía y el Ministerio de Justicia para identificar todos los centros de detención ilegales e implementar un plan urgente para cerrarlos.
Esto se produce en medio de los esfuerzos del Gobierno yemení por recuperar el control sobre las instituciones de seguridad en el sur tras meses de conflicto interno con los separatistas, incluso mientras el país sigue dividido por una guerra de una década que también involucra a los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, en el norte.
A pesar de las reiteradas promesas de los aliados del Yemen de unificar las fuerzas armadas bajo la autoridad del Estado, los abusos vinculados a las milicias rivales siguen siendo un obstáculo importante para la estabilidad y la rendición de cuentas en el sur.
