En un comunicado conjunto, las organizaciones afirmaron que Emiratos "tiene responsabilidad directa" al apoyar, financiar y dirigir formaciones armadas que tomaron territorio por la fuerza en las provincias orientales de Hadramout y Al Mahra, amenazando la paz social y la seguridad nacional del Yemen.
Asimismo, acusaron a las fuerzas separatistas sureñas de seguir un patrón sistemático de abusos que incluye ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas y tortura, así como allanamientos de viviendas, saqueos y desplazamientos forzados de civiles por motivos de identidad regional.
Estas prácticas constituyen un castigo colectivo y violan el derecho internacional, denunciaron las organizaciones.
A principios de este mes, el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial del Yemen, Rashad al Alimi, canceló el acuerdo de defensa conjunta con Emiratos y ordenó poner fin a su presencia militar en el país árabe tras la escalada de las fuerzas del Consejo de Transición Sureño (CTS) contra las tropas gubernamentales.
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Las ONG citaron informes de autoridades yemeníes, organizaciones internacionales de derechos humanos y paneles de expertos de la ONU que documentan el uso de mercenarios extranjeros, asesinatos selectivos y el funcionamiento de centros de detención secretos gestionados por fuerzas emiratíes o milicias aliadas.
"Estos son crímenes de lesa humanidad", declararon.
Las acusaciones se producen mientras el Gobierno internacionalmente reconocido de Yemen intenta reafirmar el control sobre las provincias del sur y el este tras la reciente derrota de las fuerzas separatistas respaldadas por Abu Dabi.
Las organizaciones de derechos humanos llevan tiempo acusando a las milicias respaldadas por EAU, incluidas facciones vinculadas al CTS, de operar estructuras de seguridad paralelas y prisiones secretas en el sur de Yemen, algo que Abu Dabi niega.
Entre sus demandas, las organizaciones exigieron investigaciones independientes, la divulgación del paradero de los detenidos desaparecidos por la fuerza, el cierre de todos los centros de detención ilegales -algo que el Gobierno yemení ya ha ordenado- y reparaciones para las víctimas.
Emiratos también está bajo el punto de mira por la guerra en Sudán, donde numerosas organizaciones y el Gobierno de Jartum acusan al pequeño país de golfo Pérsico de financiar y armar a los paramilitares, además de contratar mercenarios para combatir al Ejército sudanés.
