La portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo) de China Zhu Fenglian afirmó hoy en rueda de prensa que el eventual acuerdo comercial entre Washington y Taipéi, adelantado por The New York Times, constituye "un acto de expolio económico" que utiliza los aranceles como palanca para "drenar la base industrial" de la isla.
Según Zhu, Estados Unidos persigue convertir a Taiwán en "una pieza" dentro de su estrategia industrial, mientras que las autoridades del Partido Democrático Progresista (PDP) "no solo no se resisten, sino que se pliegan" a esa presión, aludiendo a la posibilidad de que TSMC, el mayor fabricante mundial de chips avanzados, incremente de forma sustancial su inversión en fábricas de semiconductores en suelo estadounidense.
La portavoz criticó que a cambio de una eventual rebaja arancelaria se facilite la transferencia de capacidades clave del sector, lo que comprometería las perspectivas de desarrollo a largo plazo de la economía taiwanesa y dañaría los intereses de su población.
Las declaraciones de Pekín se producen después de que Taipéi confirmara haber alcanzado un "consenso general" con Estados Unidos para cerrar un acuerdo comercial, que incluiría una reducción de los gravámenes del 20 % al 15 % para productos taiwaneses y compromisos adicionales de inversión de TSMC en EE. UU., extremo que el Gobierno isleño no ha detallado.
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Desde Pekín, Zhu sostuvo que ese enfoque evidencia la lógica de "EE. UU. primero" y advirtió de que cuanto más se negocien "concesiones de este tipo", mayor será el impacto negativo sobre el tejido industrial de la isla.
Estados Unidos impuso el pasado agosto aranceles del 20 % a los productos taiwaneses, con excepción de los semiconductores y otros dispositivos electrónicos, lo que abrió una serie de negociaciones en las que Taipéi busca una rebaja de esas tasas y un trato preferencial en el marco de la investigación bajo la Sección 232, que podría derivar en nuevos gravámenes al sector.
En paralelo, TSMC anunció el año pasado su intención de elevar hasta 165.000 millones de dólares su inversión en Estados Unidos, donde ya opera una planta de semiconductores avanzados en Arizona y prevé iniciar la producción en masa de una segunda fábrica en 2027.
Las autoridades de Pekín consideran a Taiwán como una "parte inalienable" del territorio chino y no han descartado el uso de la fuerza para concretar la "reunificación" de la isla y el continente, uno de los objetivos a largo plazo trazados por el presidente chino, Xi Jinping, tras su llegada al poder en 2012.
El Gobierno de Taiwán, liderado por el PDP -una formación de tendencia soberanista- desde 2016, defiende que la isla ya es de facto un país independiente y sostiene que su futuro sólo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes.
