En un comunicado, el Mando de la Fuerza Aérea de Taiwán indicó que, por el momento, no hay rastro del piloto, el capitán Hsin Po-yi, quien se habría eyectado cuando el aparato comenzó a perder altura.
"En cuanto a la búsqueda del personal, pese a las operaciones ininterrumpidas por mar, aire y costa durante varios días y noches, no se han encontrado resultados hasta el momento. Las tareas seguirán llevándose a cabo de forma combinada en la zona marítima del siniestro", indicó el texto oficial.
Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron este jueves a la agencia taiwanesa CNA que el aparato se halla en aguas profundas y que, debido a las capacidades limitadas de las empresas locales, se ha solicitado asistencia a compañías de Singapur y Japón para su recuperación.
El F-16 siniestrado despegó a las 18:17 hora local (10:17 GMT) del 6 de enero desde la base aérea de Hualien, en la costa este de Taiwán, para realizar una "misión rutinaria de entrenamiento", según la Fuerza Aérea.
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Durante la operación, Hsin avisó por radio de que había perdido la referencia visual entre las nubes y comunicó hasta en tres ocasiones su intención de eyectarse tras comenzar a perder altitud alrededor de las 19:29 hora local.
La Fuerza Aérea atribuyó este contratiempo a un fallo en la computadora principal de la aeronave e instó a Estados Unidos -país donde se fabrica este caza- a acelerar las actualizaciones de software para "mejorar la fiabilidad del sistema".
En la actualidad, la columna vertebral de la Fuerza Aérea de Taiwán está compuesta por los 66 cazas F-16 que el Gobierno isleño adquirió a EE.UU. en 2019 por unos 8.000 millones de dólares además de operar más de un centenar de aeronaves correspondientes a versiones más antiguas.
La principal misión de estos aviones es interceptar a las aeronaves de guerra chinas que sobrevuelan los alrededores de Taiwán, algo que sucede cada vez con más frecuencia.
