En declaraciones a la prensa al término de dichos encuentros, Carney afirmó hoy que China prevé rebajar los aranceles sobre la colza (canola) canadiense hasta una tasa combinada de alrededor del 15 %, frente al nivel actual del 84 %, y que productos como guisantes, langostas y cangrejos no estarán sujetos a los "aranceles discriminatorios" desde el 1 de marzo y al menos hasta finales de este año.
Según el jefe del Gobierno canadiense, estas medidas podrían generar casi 3.000 millones de dólares en nuevos pedidos de exportación para agricultores, pescadores y procesadores canadienses.
El primer ministro subrayó que el acuerdo es de carácter preliminar, pero aseguró que el Ejecutivo canadiense tiene un "alto grado de confianza" en su aplicación.
"Esperamos que a partir del 1 de marzo, antes de la temporada de siembra, los aranceles sobre la canola caigan de alrededor del 85 % a una tasa combinada de aproximadamente el 15 %", afirmó, aludiendo a la formulación técnica del entendimiento alcanzado.
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Carney enmarcó estas medidas en una ampliación del comercio bilateral, especialmente en el sector agroalimentario, que calificó como uno de los pilares tradicionales de la relación.
"Durante más de seis décadas, Canadá ha sido un socio fiable para China en exportaciones de alimentos", señaló, al recordar que las ventas agrícolas canadienses al mercado chino superan los 7.000 millones de dólares anuales.
El también líder del Partido Liberal canadiense añadió que el acuerdo podría facilitar avances en otros segmentos del sector primario.
"Esperamos ver una resolución de muchos obstáculos de largo recorrido para una serie de sectores agrícolas importantes, desde la carne de vacuno hasta los alimentos para mascotas", indicó.
Más allá del ámbito agrícola, Carney anunció también avances en comercio industrial, al confirmar que Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos al año en su mercado bajo el arancel de nación más favorecida, del 6,1 %.
El primer ministro precisó que este volumen "representa un retorno a los niveles observados en 2023" y que equivale a "menos del 3 % del mercado automovilístico canadiense".
El jefe del Gobierno defendió que el acuerdo prevé que una parte creciente de estos vehículos se sitúe en el segmento de precios más bajos.
"Una parte cada vez mayor de estas exportaciones corresponderá a vehículos eléctricos con un precio de importación inferior a 35.000 dólares", afirmó, al tiempo que señaló que el entendimiento abre la puerta a inversiones chinas en Canadá para la producción local de vehículos en los próximos años.
Carney vinculó estas medidas a un objetivo más amplio de diversificación comercial e industrial y sostuvo que el acuerdo contempla una revisión de sus términos en el medio plazo.
"Este acuerdo prevé una revisión tras tres años, en cualquier caso dentro de un volumen reducido en el conjunto del mercado canadiense", explicó.
La visita del primer ministro canadiense a China, la primera de un jefe de Gobierno del país norteamericano en casi una década, se produce tras años de fricciones comerciales y políticas que afectaron de forma significativa al intercambio bilateral, en particular en el sector agroalimentario.
Ottawa busca ahora normalizar esos flujos en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
