Tras meses de negociaciones entre ambas partes, el Departamento de Comercio de EE. UU. señaló este jueves que el entendimiento también incluye inversiones de hasta 250.000 millones de dólares en territorio estadounidense por parte de los principales fabricantes de semiconductores de la isla.
Como parte del acuerdo, se establecerán parques industriales en Estados Unidos para fortalecer su infraestructura y colocarlo como "centro global" de tecnología de próxima generación, manufactura avanzada e innovación.
En un comunicado, el Yuan Ejecutivo (Gobierno) de Taiwán explicó este viernes que el arancel del 15 % sobre los bienes isleños es equivalente al decretado a Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, lo que "iguala las condiciones de competencia" para las industrias taiwanesas.
Con este pacto, Taiwán se convirtió además en el "primer país del mundo" en obtener el "trato más favorable" en aranceles para semiconductores y productos derivados destinados a firmas taiwanesas que inviertan en EE. UU., en medio de la preocupación por la posible aplicación de gravámenes adicionales sobre estos bienes bajo la Sección 232.
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El presidente de EE. UU., Donald Trump, ya había aprobado este miércoles la imposición de un arancel del 25 % a una lista limitada de semiconductores extranjeros, y advirtió de que podría anunciar aranceles más amplios sobre chips y productos que los incorporen en el corto plazo.
"Taiwán obtuvo la condición de exención arancelaria dentro de un cupo determinado para las inversiones en EE.UU. en los sectores de semiconductores y derivados, y la aplicación del tipo más favorable fuera del cupo, cuya tarifa será anunciada posteriormente por Estados Unidos", apuntó el Yuan Ejecutivo.
Ambas partes acordaron promover las "inversiones mutuas" en sectores de alta tecnología y establecer una "asociación estratégica en la cadena global de IA".
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump y su gabinete han insistido en la necesidad de "traer de vuelta" la producción de semiconductores a Estados Unidos, un país que durante años dependió de fabricantes extranjeros y de cadenas de suministro globales frágiles.
Sin embargo, los expertos consideran que replicar la capacidad de fabricación de Taiwán -una isla que China reclama como propia- no será sencillo, dado que cuenta con décadas de experiencia, una mano de obra altamente especializada y un ecosistema completo de proveedores y logística que permite mantener elevados niveles de eficiencia.
