La crisis energética en la isla, agravada desde mediados de 2024, atraviesa actualmente uno de sus peores momentos con tasas de déficit de más del 50 % e interrupciones eléctricas de más de 20 horas al día en gran parte del país.
La víspera se afectó el servicio durante las 24 horas.
Las frecuentes averías en las centrales térmicas cubanas, que operan con un pésimo estado técnico y décadas acumuladas de explotación, así como la falta de divisas para importar el combustible para producir energía son las principales causas de esta situación, según reconoce el Gobierno cubano.
Además incide actualmente la presión estadounidense sobre Venezuela para que corte el suministro de crudo a Cuba, lo que representa en torno a un tercio de las necesidades del país caribeño.
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La UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de la tarde-noche de esta jornada una capacidad de generación de 1.426 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.150 MW.
Esto supone que el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1.724 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1.754 MW.
En la actualidad, seis de las 16 unidades de producción termoeléctrica disponibles (25 %) están fuera de servicio por averías o mantenimientos en Cuba. Esto debería representar un 40 % del mix energético.
De igual manera, 95 centrales de generación distribuida (motores) están sin operar por falta de combustible (diésel y fueloil), al igual que alrededor de otras diez están paradas por falta de lubricantes y dos patanas (centrales flotantes rentadas).
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución en 1959.
Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.
Por su parte, el Gobierno cubano señala al impacto de las sanciones estadounidenses a esta industria y acusa a Washington de "asfixia energética".
Los prolongados apagones diarios lastran la economía de Cuba, que se ha contraído más de un 15 % desde el año 2020, según cifras oficiales. Además, han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.
