¿Cuál es la posición del Gobierno francés con respecto al acuerdo Mercosur-UE?
Francia se pronunció oficialmente contra el pacto con el bloque sudamericano cuando se produjo el voto de los Veintisiete el pasado 9 de enero y lo justificó porque considera que es un acuerdo de otra época que potencialmente daría un beneficio económico “limitado” a costa de “exponer sectores agrícolas sensibles y esenciales para (su) soberanía alimentaria”.
Las autoridades francesas en los últimos meses habían tratado, por una parte, de constituir una minoría de bloqueo en la UE que se vino abajo cuando Italia dijo que lo aprobaría, y en paralelo, trató de negociar con la Comisión Europea instrumentos que consideraba que podían dar garantías de preservar su agricultura.
Eso se ha concretado en primer lugar en las cláusulas de salvaguarda, que permitirán restablecer aranceles si se considera que las importaciones de Mercosur generan una desestabilización (con una variación de los flujos o una caída de precios superior al 5 %).
También en las cláusulas espejo que suponen exigir reciprocidad en términos de reglas sanitarias o de utilización de fitosanitarios, y en los controles sanitarios, veterinarios y de fitosanitarios sobre los productos que lleguen de Sudamérica.
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El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió que eran “avances incontestables”, pero aun así los consideró insuficientes para dar viso bueno al acuerdo teniendo en cuenta el “rechazo político unánime” en los debates que hubo en el Parlamento.
¿Por qué se oponen frontalmente los agricultores franceses?
Todos los sindicatos agrícolas se oponen de forma tajante al acuerdo desde el principio y eso ha motivado movilizaciones, en particular en las últimas semanas, con tractoradas en París y otras ciudades y bloqueos de infraestructuras estratégicas como autopistas (incluidas las que conectan con España), puertos (Le Havre o Dunkerque) y depósitos de combustible.
Los sectores que se consideran potencialmente más perjudicados son el de la remolacha de azúcar, por la competencia de la caña de azúcar, el del pollo y, sobre todo, el de la carne de vacuno, pues temen la entrada masiva de productos de los países de Mercosur, a los que reprochan no estar sometidos a las mismas reglas sanitarias y de uso de fitosanitarios y de tratamientos veterinarios.
Por el contrario, el negocio del vino y los productores de queso franceses confían en que el acuerdo aporte mayor seguridad a sus denominaciones de origen y, sobre todo, con menos aranceles, los productos franceses que ya gozan de prestigio sean todavía más atractivos para el consumidor latinoamericano.
Una cuestión importante en un momento en que los vinos y los quesos franceses están sufriendo mucho por el aumento de los aranceles en el que ha sido su mercado tradicional, Estados Unidos.
¿Cuál es la posición en otros sectores económicos?
El Movimiento de Empresas de Francia (Medef), que es la patronal de los grandes grupos del país, se ha pronunciado repetidamente en favor del acuerdo, insistiendo en la necesidad de abrirse a una región como Sudamérica donde están ya están implantados y que ofrece oportunidades de negocio.
El Medef ha advertido de que si no pone en marcha este acuerdo otras grandes potencias ocuparán el terreno, y en particular China que ha desplazado como primer socio comercial a la UE, que lo era al comenzar el siglo XXI.
Y además, ha señalado que en un momento en que Estados Unidos ha dado la espalda con sus barreras tarifarias, hay que buscar alternativas.
