"La retirada del señor Maduro por parte del Ejército estadounidense no es una solución política para Venezuela, pero sí que es un punto de inflexión delicado para un país que se enfrenta a graves retos económicos y políticos", dijo en el debate la alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas.
La jefa de la diplomacia europea recalcó la posición de la UE en defensa de la democracia, seguridad y prosperidad en Venezuela y apuntó que, aunque Maduro "no tenía la legitimidad de un líder elegido en las urnas de forma democrática" y su Gobierno se basaba en la vulneración de derechos y libertades, "la falta de legitimidad democrática no supone la suspensión del Derecho internacional".
"Hay que respetar la soberanía nacional, eso es innegociable. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sus miembros, de hecho, tienen una responsabilidad especial a la hora de respetar o hacer respetar esos valores. El futuro de Venezuela deben fijarlo los propios venezolanos", incidió.
Entre los grupos políticos, el popular Gabriel Mato subrayó la nueva "ilusión y esperanza para el pueblo venezolano en su incansable lucha por recuperar la paz, la libertad y la democracia" tras "un régimen que se ha caracterizado por su crueldad, represión, secuestros, desapariciones forzadas, torturas y asesinatos".
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"Resulta ingenuo creer que el régimen iba a caer por su propio peso y no cabe defenderlo ni disculparlo, porque no hablamos de un líder democrático. Ahora se abre un nuevo capítulo para el pueblo venezolano", dijo Mato.
Desde el PSOE, Leire Pajín reiteró su rechazo al fraude electoral por parte del régimen de Maduro pero advirtió de que "la situación en Venezuela va mucho más allá". "Si hace un año aquí algunos hablaban de que Maduro robaba las elecciones, hoy deberíamos hablar de que Trump roba el petróleo y también la voluntad del pueblo venezolano", criticó.
"El pueblo venezolano tiene derecho a garantizar la paz, la democracia y el progreso por sí mismo. Por eso, los socialistas decimos no a la imposición del más fuerte", añadió Pajín.
Hermann Tertsch (Vox) acusó por su parte a la Unión Europea de apoyar a la dictadura de Maduro y celebró que Trump "entendiera que la alianza de socialismo, islamismo y narcotráfico que se había unido precisamente en Venezuela es una amenaza de seguridad directa a Estados Unidos y en Venezuela".
"El pueblo venezolano lo celebró y la Unión Europea llora y lo lamenta. Como no puede soportar un éxito de Trump, niega lo evidente: que la dictadura de Venezuela sin Maduro ya está en disolución", aseguró Tertsch.
Desde el PNV, Oihane Agirregoitia tildó la intervención de EE.UU. en Venezuela como "una clara violación del Derecho internacional" y un "precedente alarmante". "La paz sostenible, la legitimidad democrática y la justicia no pueden garantizarse mediante la fuerza militar", advirtió.
Ana Miranda (BNG) recalcó su condena al "intervencionismo imperialista y agresión" de Estados Unidos, país que -dijo- "quiere sumirnos en la miseria en nombre de la libertad de hacerse dueño del petróleo y de los recursos naturales".
"¿Y qué ha hecho la Unión Europea? Un comunicado simple que demuestra el servilismo a Estados Unidos", criticó.
