Trump no brindó detalles del preacuerdo con propuestas preliminares, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se mostró cuidadoso sobre "el marco" que el mandatario aseguró que encaminó en su reunión en Davos.
Funcionarios citados bajo condición de anonimato por medios estadounidenses afirman que se ha discutido ampliar la presencia estadounidense en Groenlandia, controlar la influencia de China y Rusia en el Ártico, así como posibles derechos mineros y de explotación.
Según los funcionarios citados por el diario The New York Times, el acuerdo sería similar al estatus de las bases militares británicas en Chipre, que permanecen bajo soberanía del Reino Unido desde la independencia de la isla en 1960. Aunque el tratado ha sido modificado desde entonces, esas bases se consideran territorio británico.
Rutte dijo en Davos que durante sus conversaciones con Trump la cuestión de la soberanía de Groenlandia "no se planteó", y que las discusiones se centraron en la seguridad del Ártico frente a la creciente actividad de Rusia y China.
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Trump afirmó que se había alcanzado un "marco de un futuro acuerdo" y anunció que, basado en ese entendimiento, no impondrá los aranceles con los que había amenazado a ocho países europeos que anunciaron envío de tropas a Groenlandia. El mandatario subrayó que no recurrirá a la fuerza para tomar la isla y que cualquier acuerdo sobre la región se hará con aliados mediante negociaciones.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reiteró que su país no puede negociar en torno a su propia soberanía y que cualquier acuerdo debe respetar la integridad territorial de Dinamarca y Groenlandia y señaló que los aliados solo pueden dialogar sobre seguridad y cooperación mientras se mantenga ese principio.
Funcionarios citados por The New York Times indican que las conversaciones incluyen la posibilidad de ampliar la presencia militar estadounidense en Groenlandia y fortalecer la coordinación con la OTAN para contrarrestar la influencia de Pekín y Moscú en el Ártico.
EE.UU. ya mantiene la base de la Fuerza Espacial de Pituffik bajo un tratado de 1951, y los funcionarios evalúan cómo podría ampliarse el acceso estadounidense sin alterar la soberanía de Dinamarca ni de Groenlandia.
Este jueves, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, afirmó que su Gobierno está dispuesto a considerar un aumento de la presencia militar en el territorio autónomo danés en el contexto de las discusiones de seguridad que Estados Unidos mantiene con la OTAN, aunque aclaró que desconoce los detalles específicos de cualquier posible acuerdo en negociación.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por el rotativo neoyorquino, el acuerdo preliminar podría inspirarse en las bases chipriotas de Akrotiri y Dhekelia, que permanecen bajo soberanía del Reino Unido desde la independencia de la isla mediterránea en 1960.
Ese modelo permitiría a EE.UU. operar ciertas instalaciones con jurisdicción propia sin afectar a la soberanía de Groenlandia, aunque los detalles todavía son preliminares y podrían modificarse en futuras negociaciones.
Las conversaciones preliminares incluyen posibles derechos mineros y de explotación de tierras raras en Groenlandia con restricciones para países no miembros de la OTAN, especialmente Rusia y China, con el objetivo de proteger intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos y sus aliados.
Los funcionarios citados por medios estadounidenses bajo anonimato aclararon que todas las propuestas siguen siendo preliminares, que la soberanía de Groenlandia y Dinamarca permanece intacta, y que cualquier acuerdo final dependerá de futuras negociaciones tripartitas.
