La República Islámica de Irán: más protestas con más violencia y menos legitimidad

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Teherán, 23 ene (EFE).- La República Islámica de Irán vive una sucesión de protestas cada vez más violentas y una creciente deslegitimación popular que, según analistas, no podrá detener mientras no mejore la economía y la vida de los iraníes, algo que será solo posible si llega a un entendimiento con Estados Unidos.

Las protestas económicas que han sacudido el país en diciembre y enero han sido las más violentas desde la fundación de la República Islámica en 1979 con más de 3.000 muertos, según las autoridades iraníes y oenegés críticas con el gobierno, y una destrucción en las calles sin parangón en ocasiones pasadas.

Estas movilizaciones son las últimas de la sucesión que ha vivido en tiempos recientes con casos en 2017, 2019, por motivos económicos, y en 2022, por el velo islámico, con un creciente número de muertos con 25, 321 y 500 respectivamente, la gran mayoría civiles.

Un aumento de la violencia y la represión que refleja una creciente polarización, la desesperación de parte de la población y la capacidad de represión de las autoridades, en una situación a la que analistas ven una difícil salida.

“El futuro lo veo muy mal, en el sentido de que el problema principal es económico y la República Islámica tiene grandes dificultades para resolver estos problemas económicos, que son el motor de estas protestas”, dice a EFE el iranólogo Raffaele Mauriello.

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Al mismo tiempo, el experto apunta que la República Islámica “está perdiendo legitimidad a una velocidad increíble”.

Un argumento con el que concuerda Ali Alfoneh, analista del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, quien considera que la República Islámica se encuentra en “bancarrota ideológica y económica”.

“Irán se empobrece cada vez más debido a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, algo agravado por la mala gestión y la corrupción”, explica a EFE Alfoneh por correo electrónico.

Así, la clase media urbana educada se encuentra ahora casi tan empobrecida como estratos más bajos de la sociedad, según Alfoneh, debido a una inflación del 40 %, la depreciación continua del rial y las dificultades para comerciar con otros países por las sanciones estadounidenses.

Con un sistema gubernamental que no permite participación política real, las protestas son una de las pocas maneras que tienen los iraníes de expresar sus demandas, y las circunstancias actuales alimentan una mayor violencia según ambos expertos, con además una nueva generación en juego.

“La generación Z parece más proclive a la violencia y necesita poca provocación para salir a las calles. Como resultado, las protestas se han vuelto más violentas”, mantiene Alfoneh.

Mauriello, por su parte, cree que “la violencia viene del descontento y la rabia de algunos sectores de la población que aumenta porque se enfrentan a una situación económica muy dura y amplios sectores de la población no ven una salida”.

La República Islámica ha respondido a estas tensiones con lo que Amnistía Internacional ha calificado como de “masacre” con asesinatos a tiros de miles manifestantes desarmados.

Pero mientras la República Islámica ha perdido legitimidad aún cuenta con millones de iraníes que la apoyan y aunque se encuentra debilitada mantiene una fuerza importante con la Guardia Revolucionaria y el Ejército cohesionados y disciplinados.

A ello se suma que no existe una alternativa real al actual sistema político dentro del país y figuras en el exilio como Reza Pahlavi, hijo del último sah, no han sido capaces ni de unir a la oposición en el exterior.

“Yo no veo ninguna solución a corto plazo”, dice Mauriello, quien ha enseñado en la Universidad Allame Tabatabaí de Teherán durante años.

Lo que ve es un empeoramiento de la situación, con un aumento de la polarización y probablemente de la violencia.

Para Alfoneh los problemas económicos se mantendrán sin resolver y “habrá más protestas y a lo largo del tiempo tendrán un efecto corrosivo sobre las instituciones coercitivas” de la República Islámica.

Así, ambos expertos concuerdan en que solo un entendimiento con Estados Unidos que lleve al levantamiento de las sanciones económicas que bloquean la economía iraní evitará más protestas y más violencia.

“Lo mejor sería un acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el levantamiento de las sanciones, poner en orden la economía y dejar que el sistema evolucione”, dice Mauriello.

Alfoneh va más allá y ve un escenario en el que varias figuras políticas y militares iraníes podrían llegar a un acuerdo con el presidente estadounidense, Donald Trump, para llevar a cabo un cambio del liderazgo en el país, como ha ocurrido en Venezuela.

Trump, de momento, ha enviado a una “flota enorme” a aguas cerca de Irán en medio de los temores a una intervención estadounidense en el país persa.