La denuncia hecha por la ONG en un comunicado tiene lugar durante la prorroga del alto el fuego acordado el 20 de enero entre el Gobierno sirio y la alianza armada liderada por los kurdos de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD).
Según Acción contra el Hambre, "miles de personas ya han huido" de Al Raqa, Tabqa y las zonas rurales hacia Al Hasaka y Qamishli.
Por ello, desde la organización han reforzado las medidas y se preparan para una posible respuesta inmediata para abastecer a las familias.
La ONG denuncia, además, que "la capacidad de acogida está desbordada, con necesidades urgentes de agua, alimentos, mantas, kits de higiene y artículos no alimentarios".
"Las familias llegan con lo puesto, en pleno invierno y con un acceso cada vez más limitado a los servicios básicos. Estamos muy preocupados por las personas que se encuentran atrapadas por la violencia o que han tenido que huir sin ninguna garantía de seguridad", afirmó Suzanne Takkenberg, directora regional de Acción contra el Hambre en Siria y Líbano.
La circulación de la población civil "está muy limitada", mercados y tiendas permanecen cerrados y la situación se encuentra agravada por los cortes de electricidad sistemáticos que afectan al funcionamiento de las estaciones de bombeo y tratamiento del agua, lo que pone en riesgo directamente la seguridad alimentaria de miles de familias.
Además, Acción contra el Hambre afirma que hospitales como el de Al Hasaka "han recibido a decenas de heridos y se enfrentan a la escasez de equipos médicos, transporte sanitario y suministros esenciales".
