Nuevo caso de supuesta sumisión química a juicio en Francia, de exsenador a una diputada

La sumisión química usada por delincuentes como arma para cometer agresiones sexuales, puesta de relieve por el caso de Gisèle Pelicot, vuelve a centrar este lunes el juicio contra un exsenador francés acusado de haber drogado a una diputada para intentar abusar de ella a finales de 2023.
La sumisión química usada por delincuentes como arma para cometer agresiones sexuales, puesta de relieve por el caso de Gisèle Pelicot, vuelve a centrar este lunes el juicio contra un exsenador francés acusado de haber drogado a una diputada para intentar abusar de ella a finales de 2023.215510+0000 MIGUEL MEDINA

PARÍS. La sumisión química usada por delincuentes como arma para cometer agresiones sexuales, puesta de relieve por el caso de Gisèle Pelicot, vuelve a centrar este lunes el juicio contra un exsenador francés acusado de haber drogado a una diputada para intentar abusar de ella a finales de 2023.

El Tribunal Correccional de París comienza a juzgar hoy al exsenador Joël Guerriau del partido de centroderecha Horizons, acusado por la diputada de la formación centrista Modem Sandrine Josso de haberla drogado con el fin de agredirla sexualmente.

Ese supuesto caso de sumisión química elevó a los medios de comunicación franceses una problemática poco divulgada hasta aquel momento y que un año más tarde saltaría a las portadas de la prensa mundial por las violaciones sufridas durante años por Gisèle Pelicot, drogada con ansiolíticos por su exmarido Dominique, que la agredía y ofrecía a decenas de desconocidos captados en internet.

Los hechos juzgados a partir de hoy por el Tribunal Correccional de París se remontan al 14 de noviembre de 2023, cuando el entonces senador invitó a Josso a su casa para festejar que había sido reelegido para el cargo.

Allí, el acusado le ofreció una copa de champán, en la que la denunciante apreció un sabor extraño y que le produjo mareos, palpitaciones y nauseas, lo que acompañado de un comportamiento inhabitual del acusado llevó a la diputada a irse precipitadamente.

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Presa del pánico, logró llamar a un taxi e ir a un hospital para someterse rápidamente a análisis de sangre, que reveló una concentración muy alta de éxtasis (MDMA), una droga euforizante.

Arrestado al día siguiente del incidente, Guerriau negó haber drogado a Josso para agredirla y afirmó que fue un “acto involuntario” de su parte. No obstante, el pasado octubre, casi dos años después de los hechos, renunció a su escaño.

Se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión, mientras que Josso, que ha convertido la lucha contra la sumisión química en una de sus batallas legislativas, afirmó este lunes a las emisoras RTL y Franceinfo que, pese a que teme enfrentarse a su presunto agresor y revivir “aquella noche de pesadilla”, quiere que este juicio tenga un valor pedagógico sobre esa problemática.

“Lo que realmente quiero es que las víctimas en Francia dejen de ser invisibilizadas y excluidas socialmente. Por eso, quiero que este juicio sea educativo, y pensaré en ellas, en todas estas víctimas que están en la sombra”, aseguró Josso, que dice sufrir problemas físicos, por la tensión, y mentales desde aquella experiencia.

El término ‘sumisión química’ no existe como tal en el derecho penal, pero desde 2018, administrar a una persona, sin su conocimiento, una sustancia para cometer una violación o una agresión sexual se castiga con una pena de hasta cinco años de prisión y una multa de 75.000 euros.

Para la diputada, la lucha contra la sumisión química avanza lentamente en Francia, por lo que pidió una “auténtica política de Estado para frenar esta violencia, mediante la educación. Se necesita una voluntad política real y sincera”.

Ante la conmoción suscitada por el caso Pelicot y el combate de esta diputada, el Gobierno anunció una serie de medidas, entre ellas el reembolso de los análisis médicos que permiten detectar la sumisión química.

Estos exámenes se reembolsan desde el 1 de enero en el marco de un experimento que se llevará a cabo durante tres años en tres regiones (Isla de Francia, Altos de Francia y País del Loira).

Por su parte, la Agencia de Seguridad del Medicamento (ANSM) ha pedido a los laboratorios farmacéuticos que comercializan productos que pueden ser usados para sumisión química que “apliquen medidas para limitar su uso indebido”, cambiando su aspecto visual o añadiéndoles un sabor o un olor identificables.