"Las cancilleres de Ecuador y Colombia mantuvieron una conversación. Existe un diálogo entre cancilleres de los dos países, donde el Ecuador ha planteado una posición y Colombia debe responder a ello", confirmó este jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana ecuatoriano, después de que medios colombianos habían informado de que la cita se realizó a puertas cerradas.
Sin embargo, la Cancillería ecuatoriana no precisó cuál fue la posición que se ha planteado a Colombia ni si habrá otra cita para continuar con las conversaciones.
Esta reunión se dio en medio de la inusitada guerra comercial entre ambos países que inició el pasado 21 de enero el presidente Daniel Noboa, cuando anunció que Ecuador impondría desde el 1 de febrero una "tasa de seguridad" del 30 % a los productos colombianos, ante la supuesta "falta de reciprocidad y acciones firmes" por parte del vecino país en el combate al tráfico de drogas.
El mandatario indicó que la medida se mantendría "hasta que exista un compromiso real" por parte de Colombia "para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera".
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En respuesta, el Gobierno colombiano señaló que aplicaría un gravamen del 30 % a la importación de más de 50 productos que lleguen desde Ecuador y también suspendió la venta de energía.
En reciprocidad, Ecuador elevó de 3 a 30 dólares el valor por barril del transporte de crudo colombiano de Ecopetrol por el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (Sote), uno de sus dos grandes oleoductos.
Antes de esta cita, Colombia había planteado a Ecuador reunirse en Panamá, en donde estuvieron presentes Noboa y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, pero el mandatario ecuatoriano canceló el miércoles su agenda en ese país y volvió por un asunto "de emergencia", según dijo el embajador ecuatoriano Pascual Del Cioppo.
Luego se conoció que Noboa se reuniría este jueves con el denominado como bloque de seguridad, conformado por los ministerios de Defensa e Interior, por la Policía, Fuerzas Armadas y otras instituciones vinculadas a la seguridad.
A la salida de esa reunión, el ministro del Interior, John Reimberg, dijo que no se trató de una emergencia, sino una cita ya convocada a la que era importante que asista el presidente.
