"EE.UU. reconoce al Gobierno Federal de Somalia por asumir la responsabilidad de sus acciones que afectan al Programa Mundial de Alimentos, incluyendo la ayuda financiada por EE.UU", afirmó esta madrugada a través de la red social X el Departamento de Estado estadounidense.
"Tras esta declaración, reanudaremos la distribución de alimentos del PMA mientras seguimos revisando nuestra política de ayuda más amplia en Somalia", añadió.
El Departamento de Estado subrayó la "política firme de tolerancia cero con el despilfarro, el robo o el desvío de recursos estadounidenses" de la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump.
El pasado día 7, el Departamento de Estado anunció la suspensión de la ayuda a Somalia en un mensaje publicado en la red social X por la Embajada estadounidense en Mogadiscio, la capital somalí.
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Washington se declaró "profundamente preocupado por los informes que indican que funcionarios del Gobierno Federal de Somalia destruyeron un almacén" del PMA "financiado por EE. UU. y confiscaron ilegalmente 76 toneladas métricas de ayuda alimentaria financiada por donantes para somalíes vulnerables".
Así, el Departamento de Estado suspendió "todos los programas de asistencia estadounidenses en curso que benefician al Gobierno" somalí.
Aunque, inicialmente, Somalia negó estas acusaciones, más de dos semanas después, el Gobierno somalí informó de que todos los productos "retirados" del almacén habían sido devueltos al PMA y de que se había proporcionado nuevas instalaciones a esta agencia de la ONU.
"El Gobierno federal asume toda la responsabilidad de resolver esta desafortunada situación y lamenta profundamente que se haya producido", aseveró el Ejecutivo somalí en un comunicado.
Estos hechos sucedieron después de las críticas expresadas en las últimas semanas por Trump contra la comunidad somalí de EE.UU. y en un contexto de creciente represión migratoria en el país norteamericano.
El pasado 2 de diciembre, el mandatario estadounidense acusó, durante una reunión de su gabinete, a los inmigrantes somalíes de aprovecharse de EE.UU., al aseverar que Somalia "apesta" y que él no los quiere en su país.
Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.
