Esta semana, la comunidad y activistas han denunciado decenas de arrestos de inmigrantes en barrios tradicionalmente latinos en Los Ángeles como Boyle Heights, Pico Unión y el Parque MacArthur, donde los vendedores ambulantes y los transeúntes han sido el mayor objetivo de los agentes.
Un aviso de presencia de supuestos agentes de ICE el miércoles por la noche en la Plaza México, un conocido lugar en la ciudad de Lynwood, en el condado de Los Ángeles, desembocó en una rápida protesta de decenas de personas que respondieron al llamado.
Ante la manifestación, los agentes federales tuvieron que solicitar la presencia de la policía local para salir del lugar. Según un reporte de la cadena FOX, los dos agentes federales pertenecían la TSA, que habían llegado al restaurante a cenar.
Una activista de la zona, que no quiso dar su nombre por temor a ser rastreada por las autoridades federales, dijo a EFE que los dos agentes salieron del lugar escoltados y que ningún trabajador del restaurante fue detenido.
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"Ellos (el Gobierno federal) han querido infundir este clima de miedo para callarnos, pero no lo van a lograr. Esta pelea la vamos a ganar nosotros", sentenció la activista estadounidense de raíces mexicanas.
En este sentido, Guillermo Torres, director de políticas migratorias de Clérigos y Laicos Unidos por una Justicia Económica (CLUE), organización religiosa que lidera la estrategia de la "respuesta rápida" de detenciones de inmigrantes, dijo a EFE que desde junio pasado cuando Los Ángeles vio la asonada migratoria en el condado, las voces de protesta se han intensificado.
Las protestas pacíficas y las voces en contra de una mínima colaboración con ICE se ha ido extendiendo por todo el país, echando mano de la creatividad para llamar la atención sobre los mensajes.
El martes pasado, un hombre no identificado, vestido con un disfraz de Batman, se enfrentó airadamente a los funcionarios de Santa Clara durante una reunión del Concejo Municipal para condenar la postura de la ciudad, ubicada al norte del estado, con respecto a la cooperación con ICE.
El hombre se quejó de que los funcionarios no se habían preparado para enfrentar las redadas migratorias como se debía y deberían tomar medidas de inmediato.
"¿Alguno de ustedes puede ir a casa y decirles a sus hijos que hicieron todo lo posible para proteger a sus compañeros de clase, para proteger a sus abuelos, para protegerlos a ellos mismos?", preguntó. "No creo que puedan".
Un reclamo similar se dio anoche en Bell, una ciudad del condado de Los Ángeles, donde sus residentes han expresado una creciente preocupación por la colaboración de las fuerzas del orden locales con agentes de ICE.
Activistas comunitarios denuncian haber sido detenidos, multados o arrestados mientras observaban o documentan la actividad del ICE y la Patrulla Fronteriza, a pesar de las declaraciones públicas de funcionarios locales que niegan cualquier coordinación.
"Estamos cansados de que nos digan una cosa y veamos que en la realidad sucede otra", afirmaron en una declaración conjunta los organizadores de Florence Villa & Bell Mobile Home Park United.
Para Torres es momento de que las voces de los líderes religiosos se eleven aún más. "No podemos dejar a nuestras comunidades solas, es un momento de estar unidos y de luchar por la justicia", sentenció.
