"Lo que respecta a las bases militares rusas, este tema estaba en la agenda de las conversaciones", informó el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, durante su rueda de prensa diaria, aunque declinó dar más detalles.
En cuanto a Al Asad, exiliado en Moscú desde 2024 tras la caída de su régimen, que fue apoyado por Moscú durante años, Peskov comunicó que "no se habló" sobre su posible extradición.
Según el secretario de prensa de Putin, las conversaciones entre Moscú y Damasco "se centraron principalmente en las relaciones comerciales y económicas bilaterales, así como su desarrollo".
"El potencial es bastante amplio y existe interés mutuo", añadió.
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Putin recibió ayer en Moscú a Al Sharaa, a quien le declaró estar dispuesto a participar en la reconstrucción de Siria después de más de una década de guerra.
"Nuestra región necesita urgentemente ser estabilizada, así que muchas gracias, señor presidente, por sus esfuerzos en este sentido", afirmó el líder sirio al dirigirse a Putin.
Discutieron también sobre cuestiones económicas y cooperación durante la reunión.
Según la prensa internacional, Rusia estaría retirando estos días sus fuerzas del aeródromo de Qamishli, en el noreste de Siria, aunque esta información no ha recibido por el momento confirmación oficial.
El equipo y tropas rusas, según medios, se trasladan a la base aérea de Hmeimim, en Latakia.
La noticia coincide con un acuerdo entre las nuevas autoridades sirias y las fuerzas kurdas, que controlaban hasta ahora el territorio, donde se encontraba el aeródromo de Qamishli.
