El ataque, bautizado por el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) como "Operación Herof" (Tormenta Negra), golpeó simultáneamente objetivos en 14 ciudades de la región, según los separatistas.
El balance oficial de la contraofensiva sitúa en 67 el número de insurgentes abatidos solo hoy, 108 en las últimas 48 horas, además de la muerte de 10 miembros de las fuerzas de seguridad al repeler los asaltos, según fuentes militares consultadas por EFE.
Sin embargo, el portavoz del BLA, Jeeyand Baloch, en un comunicado aseguró que sus combatientes neutralizaron a 84 miembros del Ejército y la policía, y que mantienen bajo su custodia a 18 soldados capturados vivos, una afirmación que no ha sido verificada de forma independiente.
Las autoridades paquistaníes confirmaron hasta ahora la ejecución de 11 civiles de etnia baluche en la ciudad portuaria de Gwadar, entre ellos cinco hombres, tres mujeres y tres niños de familias jornaleras.
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El Gobierno paquistaní y el estamento militar se han referido a esta ofensiva coordinada como obra de la "Fitna al Hindustan" (sedición de la India), denunciando que estos grupos actúan financiados por su vecino y rival nuclear para desestabilizar el país.
"Los valientes hijos de Pakistán tomaron medidas oportunas", declaró el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, quien insistió en que, pese a la magnitud del despliegue insurgente, las fuerzas del orden lograron frustrar el objetivo estratégico de los atacantes.
Baluchistán es escenario desde hace dos décadas de una insurgencia que lucha por la independencia de la región, rica en recursos minerales, pero la coordinación simultánea de los ataques de hoy marca una escalada significativa en el conflicto.
