Se trata de Omar Shakir, quien dirigió el equipo durante aproximadamente diez años, y de Milena Ansari, investigadora adjunta del equipo.
En la carta de renuncia de Shakir, a cuya copia tuvo acceso EFE, él alega que “algunos miembros de la organización, impulsados por prejuicios, presiones, política o cobardía, han intentado manipular” sus conclusiones, y que el constante retraso de la publicación del informe, que estaba finalizado, le impide seguir representando a HRW.
“Sin embargo, a lo largo de mi mandato, el proceso de revisión garantizó la publicación de los hechos tal como los documentamos”, completa Shakir en la carta.
Añadió que “la decisión de nuestro director ejecutivo, a finales de noviembre, de suspender la publicación de nuestro informe sobre la denegación del derecho al retorno de los refugiados palestinos, cuya publicación estaba prevista para el 4 de diciembre”, así como “su continua anulación del proceso normal de investigación y su insistencia en que solo se publiquen las conclusiones que él dictaminó, han comprometido nuestro absoluto compromiso con la ley y los hechos”, critica.
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El informe, titulado ‘Nuestras almas están en los hogares que abandonamos: La negación por parte de Israel del derecho al retorno de los palestinos y los crímenes contra la humanidad’, fue retenido durante meses, e incluso se pidió a los investigadores “limitar la determinación de crímenes de lesa humanidad a las personas recientemente desplazadas en Cisjordania y Gaza”, pero no a los palestinos y descendientes cuyo retorno ha sido denegado desde 1948.
“Esta propuesta de limitar la determinación de crímenes de lesa humanidad carece de fundamento jurídico o fáctico”, insiste Shakir, sobre un informe cuya determinación de crimen de lesa humanidad se basa en el análisis jurídico establecido en tres publicaciones anteriores de Human Rights Watch, incluido un informe de 2023 sobre las Islas Chagos en el que se dictaminó ese mismo crimen a manos de Reino Unido.
Shakir carga contra HRW, y alega que “una organización de derechos humanos con principios” no debería temer ser acusada de ir en contra de la “preferencia” israelí de que este país “mantenga una mayoría demográfica judía en Israel/Palestina, forjada, por supuesto, mediante la limpieza étnica y mantenida durante el apartheid”.
La no publicación “refleja las mismas tendencias autoritarias y discriminatorias sobre las que informamos. No es el Human Rights Watch para el que he trabajado todos estos años”.
