Las autoridades informaron de que en los últimos días, y hasta ayer, evacuaron a más de 51.000 habitantes, la mayoría de ellos en la ciudad de Alcazarquivir (Ksar el Kebir), una localidad de unos 120.000 habitantes situada en la llanura atlántica, la más afectada por las inundaciones y donde el Ejército permanece desplegado desde el jueves pasado para apoyar a los damnificados.
El riesgo persiste debido a la crecida del río Loukkos y del embalse de Oued El Makhazine, uno de los más importantes del país, situado en la misma zona.
Según informaron medios públicos, esta infraestructura superó el 140 % de su capacidad de llenado, al rebasar los 940 millones de metros cúbicos, un nivel nunca alcanzado desde su puesta en servicio en 1979.
En declaraciones a los medios locales, el alcalde de Alcazarquivir, Mohamed Simou, instó anoche al resto de los habitantes que permanecen en la ciudad a contactar con las autoridades y abandonar la localidad, mientras que la municipalidad advirtió este miércoles de que las carreteras de acceso serán "cortadas próximamente".
Las autoridades locales de la provincia de Larache procedieron ayer a reubicar a los evacuados alojados en centros de acogida de Alcazarquivir hacia zonas más seguras.
Las autoridades suspendieron de manera excepcional las clases durante una semana en Alcazarquivir, mientras que en otras provincias como Taza, Tánger, Tetuán, Alhucemas y Kenitra se decretó también la suspensión de las clases tras una alerta por fuertes rachas de viento y lluvias intensas, previstas este miércoles, que podrían alcanzar hasta 150 milímetros.
