Una nueva ultraderecha 'no moderada' sobresalta los dominios de Meloni y Salvini

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Roma, 4 feb (EFE).- El surgimiento en Italia de un nuevo partido que promete una ultraderecha "no moderada", comandado por un polémico y expedientado militar, ha agitado el tablero político del país para desafiar abiertamente los dominios ideológicos de la primera ministra Giorgia Meloni y de su aliado Matteo Salvini.

El causante de este sobresalto tiene un nombre: Roberto Vannacci, un general condecorado en Irak y Afganistán y cuya carrera se vio sancionada en 2023 a raíz de la publicación de un libro en el que confesaba sus ideas abiertamente extremistas, racistas y homófobas.

Pero, cuando el ostracismo se cernía sobre él, el general tuvo la mano tendida del jefe de la ultraderechista Liga, Salvini, que lo reclutó como su gran apuesta para las elecciones europeas y le hizo conseguir su 'euroescaño' con el voto de medio millón de italianos.

Sin embargo, después de dos años de tira y afloja y tensiones en un partido en el que nunca acabó de encajar del todo por sus continuas polémicas, esta relación acaba de saltar por los aires: Vannacci abandona a su mentor para fundar su propia organización.

"El capítulo está cerrado. Tengo el carné de la Liga desde 1991 y he visto a muchos que no cumplieron su palabra. Lo lamento por él pero no me preocupa. Le hemos abierto las puertas de casa y lo ha agradecido así", ha lamentado este miércoles un taciturno Salvini.

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El militar conservará su escaño en Bruselas, porque es personal, pero ha sido fulminantemente expulsado de los Patriotas por Europa, el grupo que la Liga comparte con otros partidos de extrema derecha como el español Vox o la Agrupación Nacional de Marine Le Pen.

El nuevo partido de este militar metido a político se llama Futuro Nacional (FN) y promete una derecha "no moderada" ni "de moda", tal y como ha explicado en sus redes sociales: "Ningún púgil gana una batalla lanzando ganchos moderados", ha reivindicado.

Su propio logo -impugnado por parecerse demasiado a otro- es una declaración de intenciones: luce la 'llama tricolor', un símbolo muy querido por los ultras italianos, y su tipografía evoca a la usada en el fascismo. Hay incluso quien señala que compartirá siglas, FN, con los neofascistas extraparlamentarios de Forza Nueva, sus amigos.

En cualquier caso, la primera incógnita que suscita el nacimiento de esta nueva organización es si queda hueco a la derecha de la ultraderecha que ya gobierna el país, la de los Hermanos de Italia de Meloni y de la Liga de Salvini, y si puede hacer mella en su hegemonía.

Un primerísimo sondeo de Youtrend, publicado solo un día después de su anuncio oficial, asegura que Futuro Nacional acaparará un 4,2 % de la intención de voto, arrebatando un 1,1 % a Meloni, un 0,9 % a Salvini y, en menor medida, un 0,2 % a la liberal Forza Italia de Antonio Tajani, el tercer socio de la coalición gubernamental.

"Su paso responde a un intento de crear un partido de extrema derecha muy dura en los márgenes de la alianza de centro derecha que ya gobierna", explica a EFE el politólogo Lorenzo Castellani.

Sus grandes bazas, pronostica, serán las filípicas contra la inmigración y su negativa a seguir respaldando a la resistencia ucraniana, siguiendo una postura 'filorusa' que cimentó durante sus años como responsable de seguridad de la embajada italiana en Moscú.

Su idea, en definitiva, pasa por emular la relación de Alternativa para Alemania con los democristianos o de Vox con el Partido Popular español, resume el experto.

Entretanto, su impacto en las líneas de la oposición, las del Partido Demócrata o Movimiento 5 Estrellas, es nulo pero, de confirmarse esta primera estimación demoscópica, irrumpirá en el Parlamento nacional en las elecciones de 2027 por superar el umbral del 3 %.

No obstante, el politólogo cree que Vannacci no lo tendrá fácil porque su jaque a la derecha tradicional se produce en un contexto de gran popularidad de Meloni y con las filas de su coalición prácticamente sin fisuras tras casi cuatro años en el poder.