"Condenamos cualquier intento de vulnerar el derecho de la familia del fallecido a celebrar ceremonias de duelo, de restringir el deber de ofrecer condolencias entre los libios o de imponer medidas de seguridad que violen los valores humanos", afirmó Dbeiba en su cuenta en X.
El primer ministro subrayó que la sangre libia "independientemente de a quién pertenezca", constituye una "línea roja infranqueable", y advirtió de que los caminos del asesinato solo "profundizan" la división del país, que se encuentra fragmentado desde 2014.
Tras el derrocamiento del dictador Muamar Gadafi en 2011, el país magrebí afrontó dos guerras civiles y un largo periodo de transición, y desde 2014, se encuentra dividido en dos ejecutivos: el del oeste controlado por el GUN, y el este, controlado por el mariscal Jalifa Haftar.
El hijo de Gadafi fue asesinado el martes en su vivienda en Zintan (noroeste), donde, según la Fiscalía libia, varios sujetos le dispararon hasta acabar con su vida, y las autoridades confirmaron que las investigaciones continúan en curso.
Saif, estaba considerado el sucesor de su padre -asesinado tras las revueltas populares de 2011- y fue acusado por supuestos crímenes de lesa la humanidad por parte de la Corte Penal Internacional (CPI).
El hijo de Gadafi fue condenado a muerte por un tribunal de Trípoli en 2015 por el uso de la violencia contra los manifestantes que pedían la renuncia de su padre, pero la ejecución no se llevó a cabo.
En los comicios presidenciales de diciembre de 2021, Saif al Islam presentó su candidatura que fue rechazada por las autoridades electorales y luego suspendidas las votaciones.
Tras el suceso, Dbeiba defendió un modelo de país donde los desacuerdos "se gestionen mediante el diálogo" y "la voluntad popular", y no "a través la violencia", al tiempo que consideró el poder judicial libio como "un refugio" para la justicia.
La misión de la ONU para Libia (UNSMIL) condenó el asesinato y lo consideró como un suceso que "socava" el Estado de derecho y "amenaza" la paz y la estabilidad de Libia, país que vive en un prolongado estado de transición desde 2011 y que hasta la fecha no consiguió celebrar comicios presidenciales para unificar el país.
