Por dentro de Chega, un partido que pone en "peligro" el sistema en Portugal

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Lisboa, 5 feb (EFE).- El partido de extrema derecha Chega, liderado por el candidato presidencial André Ventura, supone un "peligro para la democracia" en Portugal, ya que con su discurso "pone en tela de juicio la separación de poderes y el Estado de derecho", alertó en una entrevista con EFE el periodista Miguel Carvalho, que se ha adentrado en las entrañas de esta formación.

En 'Por dentro de Chega' (2025), el libro que recoge su investigación de años, Carvalho relata una historia de traiciones, intrigas y disputas sanguinarias por el poder, a veces incluso criminales, dentro de este partido, creado en 2019 por Ventura.

Pese a que las encuestas le sitúan en desventaja, el dirigente ultra podría llegar a ser presidente del país si vence en la segunda vuelta de las elecciones del domingo, lo que supondría una disrupción del sistema no solo por su discurso, sino también por las prácticas dentro de la formación, en muchos casos de "relevancia criminal".

Carvalho pone como ejemplo las grabaciones ilegales a miembros de Chega que circularon durante años dentro del grupo como herramienta para eliminar a adversarios internos.

"Me pregunto qué haría un partido con estas prácticas en un Gobierno, o en uno de coalición si se quedase con el Ministerio del Interior, que se ocupa a diario de temas y asuntos absolutamente confidenciales, secretos", reflexionó el autor.

A esto se suman las supuestas conexiones de Chega con grupos neonazis, como el 1143 liderado por el ultra Mário Machado y objeto de detenciones en las últimas semanas y meses. Si bien no es formal, esta relación es conveniente para ambos, según el periodista, ya que el 1143 sería una especie de "brazo armado" de Chega, que es el brazo político.

En su investigación, Carvalho sostiene que neonazis y otros radicales podrían haberse infiltrado en el partido, al no disponer este de filtros. De hecho, Ventura cuando fue alertado de ese peligro respondió que no le interesaba el asunto.

"Quiero los votos de todo el mundo", dijo Ventura, citado por el investigador.

De hecho, pese a que públicamente Chega siempre ha tratado de distanciarse de estos movimientos, solo ha habido un par de casos en sus filas en que ha expulsado a miembros por ser extremistas.

"Y no por las ideas que defendían, sino para evitar que llegaran a tener un poder efectivo dentro del partido, ya que dentro de Chega hay gente que no pertenece al 1143, pero tiene exactamente el mismo tipo de lenguaje y pensamiento", continuó Carvalho.

"Lo que estamos viendo ahora -subrayó- es solo la punta del iceberg".

Cuando el partido se formó, muchos no creían que tuviera recorrido: "Pensaban que era un fenómeno pasajero y que los ciudadanos no aguantarían mucho tiempo esta narrativa disruptiva", remarcó el periodista.

Pero su investigación sobre el terreno le decía que este era un fenómeno que estaba atrayendo a gente muy diversa, de diferentes orígenes políticos y clases, y pronto se dio cuenta de que iba a perdurar. Seis años después, Chega acabó convirtiéndose en la segunda fuerza más votada en el Parlamento.

En los inicios de su indagación, cuando Carvalho hablaba con electores y militantes, sobre todo en zonas suburbanas y del interior, las conversaciones siempre comenzaban con quejas: un hospital que había cerrado, una carretera prometida sin construir, en suma un descontento con el poder que Chega ha sabido capitalizar.

Con el tiempo, su discurso siguió las estrategias de su familia política y de líderes como Donald Trump o Jair Bolsonaro, con victimización e ilusiones persecutorias -Ventura admitió que no se vacunó contra la covid-19 por miedo a ser asesinado-, pero la personalización extrema en torno a su figura impidió que se profundizara ideológicamente.

"Comparar Chega con Vox, por ejemplo, desde el punto de vista ideológico es como comparar el agua con el vino. Chega no hace debate ideológico en general, nunca estuvo muy disponible, ni su líder, para que ese debate ideológico se llevara a cabo internamente", aseveró Carvalho.

Sobre el futuro, el periodista ve que Chega podría ganar unas elecciones legislativas anticipadas, pero lo va a tener difícil si el actual Gobierno de centroderecha completa la legislatura.

Además, las últimas municipales y la primera vuelta de las presidenciales han dado señales de desgaste de Chega: sin ser escenarios comparables, Ventura perdió 100.000 votos en la primera ronda para el Palácio de Belém respecto las legislativas de mayo pasado.